Colaborador Invitado

América Latina 2026: resiliencia continua y ciclo electoral

Desde la segunda mitad de 2025, la región ha entrado en un interesante ciclo electoral que podría abrir puertas a un mejor clima de negocios.

La economía de América Latina, al igual que la global, ha demostrado una sorprendente resiliencia frente a los recientes choques post pandemia: desde el conflicto en Ucrania y el alza de tasas de interés, hasta los aranceles de la administración Trump.

En Citi pronosticamos para Latinoamérica un crecimiento anual sostenido del 2% para 2025 y 2026, una tasa que contrasta favorablemente con la ralentización esperada en Estados Unidos (1.9%) y China (del 5.0% al 4.7%). Esta proyección subraya el buen posicionamiento macroeconómico de la región para enfrentar la volatilidad externa, favorecida además por un ciclo electoral propicio para el clima de negocios y precios de commodities por encima de su promedio histórico.

A nivel de países, esperamos que Chile, Colombia y Panamá impulsen su crecimiento en 2026 gracias a una reactivación de la inversión. En contraste, Brasil podría desacelerarse debido a las altas tasas de interés. México, si bien verá un ligero repunte en 2026 (del 0.5% al 1.0%), su crecimiento será el más modesto de la región, lastrado por la incertidumbre en torno a la inversión ligada a la renegociación del T-MEC.

La solidez de las economías latinoamericanas se asienta en la robustez de sus mercados laborales post pandemia, con bajas tasas de desempleo y un sólido crecimiento de salarios reales que ha estimulado el consumo privado. Su predominante orientación exportadora de materias primas, junto a cuentas externas fortalecidas, también juegan un papel crucial. La excepción notable es Argentina, donde el gobierno ha sido renuente a anunciar una estrategia de acumulación de reservas tras las elecciones.

Desde la segunda mitad de 2025, la región ha entrado en un interesante ciclo electoral que podría abrir puertas a un mejor clima de negocios. Prueba de ello son el triunfo opositor en Bolivia, y la victoria legislativa de Javier Milei en Argentina.

Para 2026, este ciclo continuará con elecciones generales en Costa Rica, Perú, Colombia y Brasil. Mientras la baja aprobación de los presidentes en Perú y Colombia podría señalar un giro político hacia la derecha, en Costa Rica y Brasil, Rodrigo Chaves y Lula da Silva mantienen una alta aprobación. El foco en este proceso será la postura de los nuevos líderes frente a la inversión privada, la relación con Estados Unidos y la sostenibilidad de los planes fiscales, siendo Colombia y Brasil los que enfrentan una situación más endeble.

Si bien la región exhibe una encomiable resiliencia, los problemas estructurales persisten. Entre ellos destacan el limitado espacio fiscal debido al elevado endeudamiento público, la escasa inversión pública que complemente la privada para fomentar el crecimiento, la falta de iniciativas para desarrollar capital humano en digitalización y nuevas tecnologías, la persistente desigualdad, y la ausencia de programas sólidos de adaptación y mitigación del cambio climático. Quizá la actual solidez sea la oportunidad para trascender la coyuntura y pensar prospectivamente en las décadas venideras.

COLUMNAS ANTERIORES

La idea de combatir el sarampión con culpas ajenas: La ciencia sobre la politización
La G, el talón de Aquiles del ESG

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.