El secretario de Hacienda, Édgar Amador, compareció este miércoles 24 de septiembre ante la Cámara de Diputados para explicar el rumbo económico del país, en el contexto de la glosa del primer informe de gobierno de la presidenta Sheinbaum. Su intervención inicial giró en torno a tres pilares: garantizar ingresos a los hogares, impulsar el crecimiento mediante infraestructura estratégica y mantener una conducción responsable de las finanzas públicas. El reporte constituyó un buen discurso, pero los datos revelan fisuras que vale la pena revisar.
Justicia intergeneracional pendiente
El secretario presumió que el gobierno acompaña a las familias a lo largo del ciclo de vida. Sin embargo, la política social apunta más a transferencias para adultos mayores que a inversión en infancia. Entre 2018 y 2024, la cobertura de becas en primaria cayó 12 puntos porcentuales, mientras que las pensiones del Bienestar crecieron en la misma proporción, según Indesig. Hoy, más de la mitad de los recursos de programas sociales prioritarios (53%) se concentran en pensiones, contra apenas 18% en becas. En salud, el funcionario habló de casi un billón de pesos para hospitales y prevención, pero omitió un subejercicio de 34% en lo programado de enero a julio de 2025, según cálculos de México Evalúa. En términos de justicia intergeneracional, la balanza no está equilibrada; y si el mantra es que “el empleo es el mejor programa social”, eso sólo aplica cuando las personas están sanas y pueden trabajar.
Inversión: mucho plan, pocos hechos
El segundo pilar fue la inversión pública en infraestructura como motor del crecimiento. El problema es que la inversión privada, que representa 90% del total, lleva tres trimestres consecutivos con caídas anuales. La inversión pública, apenas 10% del total, está en su nivel más bajo desde 1999 como porcentaje del PIB, según México, ¿cómo vamos? En el segundo trimestre de 2025, la inversión total cayó a 22.6% del PIB, alejándose del 25% que promete el Plan México a partir de 2026. Además, la inversión física del gobierno retrocedió 35% frente a 2024, y la de Pemex 32% (México Evalúa). Para 2026, casi la mitad del presupuesto prioritario en inversión se destinará a Pemex, empresa que pierde dinero al refinar y extrae cada vez menos hidrocarburos, y otro 27% irá a trenes. Apostar la mitad del gasto de esta inversión a dos sectores con baja rentabilidad social y económica parece una estrategia riesgosa.
Consolidación fiscal en cámara lenta
El tercer pilar fue la promesa de una conducción responsable de las finanzas públicas. Aunque se presume consolidación fiscal, el financiamiento vía deuda no disminuye. La Iniciativa de Ley de Ingresos 2026 plantea que 14% de los ingresos netos provendrán de endeudamiento, equivalente a 1.47 billones de pesos, un aumento respecto al 13% de los ingresos previsto en 2025 y al 9% de 2019. El déficit presupuestal bajaría de 4.3% del PIB en 2025 a 4.1% en 2026, pero con los supuestos optimistas sobre ingresos presupuestarios, lo más probable es que se acerque a 4.5%, según cálculos de Carlos Sales. Mientras tanto, el costo financiero de la deuda creció del 12% de los ingresos en 2018 a un estimado 18% para 2026, indica Sales. Menos espacio fiscal significa menos recursos para educación, salud e inversión productiva.
El fondo del asunto
La buena noticia es que las agencias calificadoras han recibido positivamente el Paquete Económico 2026, aunque más por la capacidad del gobierno de pagar su deuda (y respaldar la de Pemex) que por la fortaleza del modelo de crecimiento o eficiencia en el gasto. Los datos muestran que el país enfrenta cuatro retos simultáneos: una inversión privada estancada, gasto público concentrado en pago de los intereses de la deuda, en Pemex y en pensiones, un endeudamiento creciente y un sesgo que favorece a la tercera edad sobre la primera infancia.
En un contexto de bajo crecimiento, lo que está en juego es la sostenibilidad de las finanzas públicas y la equidad entre generaciones. Los tres pilares que presentó Hacienda son necesarios, pero sin cambios de fondo corren el riesgo de ser pilares con pies de barro.