El año 2025 cerrará con un dato que merece ser leído con lupa: el valor de las operaciones de fusiones y adquisiciones (M&A, por sus siglas en inglés) en América Latina superó los 65,000 millones de dólares, según estimaciones de consultoras financieras internacionales.
Una cifra que, a primera vista, confirma el atractivo de la región en medio de un panorama global marcado por la volatilidad económica, la incertidumbre geopolítica y la desaceleración de grandes mercados desarrollados.
Pero detrás del dinamismo numérico, la historia es mucho más compleja. La ola de M&A en América Latina no responde únicamente a la lógica de mercado, sino a un entramado jurídico, fiscal e institucional que puede potenciar o frenar el flujo de capitales. La inversión no se mueve en el vacío: necesita certezas. Y en una región donde los marcos legales son a menudo frágiles, la certidumbre jurídica se convierte en el verdadero motor de las operaciones.
En México, por ejemplo, la Ley Federal de Competencia Económica obliga a que las empresas notifiquen y obtengan autorización de la autoridad antimonopolio en aquellas transacciones que puedan alterar la estructura de un mercado. Parece un procedimiento rutinario, pero un incumplimiento puede invalidar toda la operación, generar sanciones severas e incluso poner en riesgo la reputación de las compañías involucradas frente a los inversionistas internacionales. En un entorno global donde la confianza se traduce en capital, un error legal puede costar millones.
Por ello, cada fusión o adquisición requiere auditorías legales exhaustivas, contratos que incluyan cláusulas de indemnización, ajustes de precio y mecanismos de resolución de controversias. La ausencia de estos blindajes abre la puerta a litigios prolongados, pérdida de valor y desgaste institucional. No se trata únicamente de “comprar” o “vender” empresas, sino de diseñar estructuras jurídicas sólidas que garanticen continuidad, gobernanza y estabilidad a largo plazo.
El aspecto fiscal tampoco es menor. Toda transacción de M&A activa obligaciones en materia de impuestos sobre la renta, IVA y retenciones internacionales. Una planeación tributaria deficiente puede erosionar las ganancias esperadas y convertir lo que parecía un negocio rentable en una operación costosa. Aquí, el reto no es sólo cumplir con las normas, sino evitar estructuras agresivas que terminen afectando la reputación corporativa de los actores involucrados.
Más allá de los números y los impuestos, las fusiones y adquisiciones impactan en un terreno mucho más delicado: la gobernanza corporativa. La reconfiguración de los consejos de administración, los derechos de accionistas minoritarios y la integración de culturas empresariales pueden ser un terreno minado. Sin un marco claro de gobernanza, los conflictos internos, la pérdida de talento clave y los cuestionamientos sobre transparencia se vuelven inevitables. En una región donde la confianza institucional es todavía frágil, blindar la gobernanza no es un lujo: es un imperativo.
La paradoja es clara: mientras los titulares celebran los 65,000 millones de dólares movilizados, los verdaderos desafíos están en la trastienda. Las operaciones de M&A en América Latina son un reflejo del potencial económico de la región, sí, pero también de la urgencia por construir instituciones sólidas, reglas claras y mecanismos de supervisión confiables.
Al final, el capital global siempre buscará oportunidades en sectores estratégicos como energía, infraestructura, tecnología y servicios financieros. Lo que determinará si ese capital se queda o se retira no será únicamente la rentabilidad de los proyectos, sino la capacidad de los países para ofrecer certidumbre jurídica y estabilidad institucional.
Porque en la economía internacional contemporánea, las fusiones y adquisiciones no sólo compran activos: compran confianza.
