En un entorno económico donde la incertidumbre climática se ha convertido en una variable de negocio, las emisiones de C02 ya son tema de reuniones corporativas del más alto nivel. No es suficiente con un discurso verde; los inversionistas, reguladores y consumidores exigen evidencia tangible de que las empresas están tomando medidas reales frente al cambio climático. Este es el nuevo campo de batalla de la competitividad y la reputación corporativa.
La descarbonización es un proceso estratégico y operativo que busca la reducción sistémica del carbono en las actividades de una empresa. La reducción de emisiones es el resultado de una estrategia, ahora bien, ¿cómo reducir emisiones de carbono? sino tenemos cuantificadas las mismas; o peor aún, sino entendemos lo que implican.
El cambio climático es el resultado del calentamiento global que ocurre por el aumento de gases de efecto invernadero (GEI) en la atmósfera, como el dióxido de carbono (CO2), metano (CH4) y óxido nitroso (N2O), entre otros. Estos gases atrapan el calor y alteran el equilibrio del planeta, generando riesgos que impactan directamente en las operaciones de una empresa.
La gestión proactiva del riesgo se convierte en estrategia. La empresa que ignora estos riesgos se expone a costos de adaptación, interrupciones en su cadena de suministro y un daño reputacional severo. Mitigar, adaptarse y remediar es la clave de un modelo de negocio responsable, no solo para con los stakeholders, sino también para con la sociedad y el planeta.
La presión para reportar el desempeño climático proviene de múltiples frentes, tanto a nivel nacional como internacional, a continuación, algunos de ellos:
- Determinados sectores, reportan obligatoriamente al Registro Nacional de Emisiones (RENE), sus emisiones directas e indirectas cuando el total anuales supera las 25,000 toneladas de CO2 equivalente.
- Las Normas de Información Financiera (NIF) están evolucionando para incluir una mayor transparencia sobre los riesgos y oportunidades asociados al cambio climático, alineándose a estándares globales.
- El TCFD (Task Force on Climate-related Financial Disclosures) es un marco de divulgación creado para que las empresas informen sobre los riesgos y oportunidades financieros relacionados con el clima. Su objetivo es que los inversionistas y otros actores del mercado puedan tomar decisiones más informadas sobre cómo el cambio climático afecta a una organización.
Frente a este creciente y complejo panorama regulatorio, ¿cómo están respondiendo las empresas mexicanas? “Pulso Corporativo Sostenible 2025”, reciente investigación de la consultora Roland Berger y la Universidad Panamericana, analizó los informes de sostenibilidad (ISos) de las 100 más grandes empresas en México. Aunque el 84% de las empresas líderes publica sus ISos, existe una brecha notable en la transparencia y el rigor de su reporte en temas de descarbonización.
Antes de poder descarbonizar, una empresa debe medir su huella de carbono. Respecto a las emisiones, Pulso Corporativo Sostenible 2025 encontró que:
- El 56% de las empresas analizadas reporta sus emisiones de Alcance 1 (emisiones directas de fuentes que la organización posee o controla) y de Alcance 2 (emisiones indirectas de la electricidad, vapor o energía que la empresa compra y consume) en México.
- En el Alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor) es en donde la brecha se hace más evidente. Pues solo el 26% de las empresas reporta sus emisiones de Alcance 3. Este es un dato crítico, ya que el Alcance 3 a menudo representa la mayor parte de la huella de carbono de una empresa.
- Solo el 5% de las organizaciones del estudio reporta el “promedio de kilómetros recorridos por producto”. Esta métrica es una aproximación a la logística sostenible. Muestra el enfoque de descarbonización, y plantea una gran área de oportunidad.
Estos bajos porcentajes, no significan que las empresas no midan y/o calculen y reporten emisiones, simplemente es que nos las comparten en sus ISos. Es decir, aunque es razonable considerar que la información de emisiones existe, la oportunidad está en comunicarlas en los ISos. Habrá que considerar que la falta de transparencia en este tema, tiene un impacto directo en el crecimiento del negocio y puede erosionar la confianza que se tiene en el.
Las empresas que logren una medición correcta de su huella de carbono estarán mejor posicionadas para tomar decisiones de negocio informadas, implementar medidas de descarbonización, reducir riesgos y obtener una ventaja competitiva sostenible.
Los hallazgos de “Pulso Corporativo Sostenible 2025” muestran que la descarbonización ha dejado de ser un tema de cumplimiento para convertirse en un motor estratégico. El informe es claro: las empresas mexicanas tienen la oportunidad de cerrar la brecha con los estándares globales, especialmente en el reporte del Alcance 3 y la comunicación transparente de sus métricas.
La descarbonización no es un costo, sino la inversión inteligente para asegurar un lugar en el mercado del futuro. La competitividad de la próxima década no se medirá solo en estados financieros, sino en la capacidad de transformar los reportes en estrategias que lleven a la acción.
Pulso Corporativo Sostenible 2025: lo que reportan las empresas líderes de México, está disponible en: https://www.rolandberger.com/publications/publication_pdf/25_8001_17_PulsoSostenible_08_nomarks.pdf
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