Colaborador Invitado

Los partidos políticos, en terapia intensiva y agonía electoral

Una población desencantada por el desprestigio, el abandono de las bases y la falta de trabajo de los partidos políticos se inclinó por Morena.

El mismo López Obrador y la Dra. Claudia Sheinbaum deben estar sorprendidos por el enorme apoyo popular a su movimiento. No sólo votaron a su favor los beneficiados de los programas sociales, sino también una parte importante de las clases medias e incluso muchas personas de altos ingresos y, también, una parte reducida de jóvenes. Y lo inaudito: el resto de este sector de votantes, inspirados en el musical y en los tenis fosfo que usan sus dirigentes, sufragaron a favor de MC.

No nos confundamos. El secreto es sencillo: las masas populares, «el pueblo sabio», encontró, por primera vez en muchos años, un presidente que sienten suyo, que los protege, apoya y representa. Por otra parte, una población desencantada por el desprestigio, el abandono de las bases y la falta de trabajo de los partidos políticos se inclinó por Morena.

Los mexicanos votaron a favor de la continuidad del movimiento de López Obrador. Acatar su mandato es obligación y deber ciudadano. Una impronta de madurez, prudencia e inteligencia política. La impresionante votación a favor de Morena hizo evidente el rechazo ciudadano a los partidos de la alianza opositora. En la nueva realidad, se han convertido en rémoras para la democracia. Árboles viejos, copados de polilla, que el viento fuerte del 2 de junio tambaleó a raíz de tierra.

Urge que los partidos políticos se transformen para bien de la democracia. Deben someterse a una severa autocrítica, asimilar el golpe y reinventarse, dejando el paso a los jóvenes. Se necesitan nuevos liderazgos que realmente representen la ideología de sus afiliados y que los partidos dejen de ser cotos de poder y franquicias rentables para las amigas, amigos y parientes de los dirigentes.

Por esta razón, bienvenida la reforma política. Nuestro país la exige y los tiempos la apremian. Entendamos la nueva realidad. Abrámonos al futuro sin miedos al porvenir. Una reforma electoral que transforme al régimen de partidos para que democraticen su vida interna, eviten cotos de caza política, fomenten los liderazgos de la provincia, se regule la adjudicación de las plurinominales, cuesten menos a la nación, operen con honestidad y eviten la centralización del poder, a favor de las estructuras partidistas de los estados.

En mi opinión, la nueva reforma política debe comprender cuatro elementos básicos: reducción drástica de los recursos para los partidos; regulación de los plurinominales en la Cámara de Diputados, dejando un porcentaje que puede ser del 20 % seleccionado conforme a las reglas conocidas y el 80 % restante serían los segundos lugares de la contienda electoral; suprimir los pluris en el Senado; y facilitar, en serio, las candidaturas ciudadanas.

En verdad, el desprestigio del PRI, PAN y PRD ha sido tan grave que su transformación se antoja un gran reto. Con las mismas caras y dirigentes no hay futuro. México requiere de una nueva oposición, madura, fresca y propositiva. La Marea Rosa demostró buena fe de las y los ciudadanos. Esa energía vital no se debe desperdiciar. Es momento de crear un nuevo partido (el Partido de la Rosa) con liderazgos auténticos y jóvenes capaces de visualizar otro país, el del futuro. Al crear Morena López Obrador demostró que en seis años se puede lograr reanimar a las masas y escalar el triunfo.

México merece una democracia y una oposición auténtica. Una cultura política ciudadana a la altura de las exigencias históricas.

Roberto  Albores Guillén

Roberto Albores Guillén

Exgobernador de Chiapas

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