En tiempos electorales los ánimos se caldean, las pasiones se agolpan y las emociones alcanzan altas e inusitadas temperaturas. Es la normalidad democrática. La confrontación política es producto de los cambios que exige la sociedad; las mutaciones ideológicas definen el poder y la forma en que se ejerce. Por su parte, la sociedad exige del gobierno resultados concretos en su beneficio.
La falta de eficacia oficial, y en consecuencia la insatisfacción social, vulnera el sistema político y abre las puertas al conflicto. La gente ha perdido la confianza en la política y los partidos. Llegó la hora de construir nuevas formas de interacción con las y los ciudadanos, que están en la búsqueda de un nuevo político que cambie la forma tradicional de hacer política.
Los políticos no han entendido los nuevos tiempos, no les cae el veinte. En su mayoría carecen de la creatividad necesaria para hacer las transformaciones que está pidiendo la sociedad. Han perdido la imaginación y han aumentado su nula capacidad de innovación política.
Viven otros tiempos, son habitantes de otras épocas. Nadie les ha informado que la ciencia, la tecnología y los momentos difíciles del pasado reciente han cambiado a la sociedad. La pandemia, la crisis migratoria, la guerra, la pobreza y la corrupción le han dado un vuelco a la esencia y razón de ser de las y los mexicanos.
El avance científico y el inimaginable desarrollo tecnológico nos han transformado, cambiando las formas de actuar y de interacción humana. Ya no somos los mismos, las nuevas generaciones nada tienen que ver con la nuestra. Lo trágico es que en nuestro país la política y los políticos han cambiado muy poco, actúan con desplantes obsoletos, incapaces de comprender a la nueva sociedad.
Los precandidatos a la presidencia de la República de todos los partidos, unos más y otros menos, están ocupados y entretenidos en poner espectaculares, pintar bardas y concentrar miles de personas en la plaza pública. Gastan grandes cantidades de recursos y no logran atraer y convencer a los votantes. Más de lo mismo.
Flota en el ambiente la necesidad de encontrar nuevos perfiles, formas, estilos, lenguajes y comportamiento político. La gente está en busca de nuevos liderazgos. Actores más sencillos, simples, honestos, comprometidos con las causas sociales y capaces de hacer propuestas eficaces y eficientes.
Esto es lo que deben entender los partidos y abrir sus procesos de selección de candidatos a las y los ciudadanos, desterrando el amiguismo y las componendas de gente que no representa nada.
Los medios electrónicos y sus diversas aplicaciones son los nuevos instrumentos para lograr la comunicación con la gente. Las reuniones pequeñas con los liderazgos de las comunidades, las visitas a los mercados y lugares naturales de reunión, escuchar a la gente, recoger sus propuestas y encabezarlas para hacer y lograr acciones concretas de gobierno.
Este es el momento, esta es la oportunidad.
