Colaborador Invitado

¿Y la educación inicial cuándo?

El Estado mexicano está obligado a impartir y garantizar la educación inicial; sin embargo, en la realidad, este derecho no se cumple y esto sucede por varias razones.

Katia Carranza, investigadora en Mexicanos Primero

En la reforma del artículo 3ro constitucional de 2019 quedó establecido que la educación inicial es un derecho de la niñez y el Estado mexicano está obligado a impartirla y garantizarla; sin embargo, en la realidad, este derecho no se cumple y esto sucede por varias razones: principalmente por la baja demanda de los padres y madres de familia que no conocen los beneficios que tiene en el desarrollo temprano de sus hijas e hijos, y que la educación inicial no es considerada un nivel educativo importante, ya que gran parte de la sociedad piensa que las y los niños menores de tres años acuden a las guarderías para ser cuidados y alimentados mientras sus papás y mamás trabajan.

Otra causa es que madres y padres de familia piensan que sólo aquellos que son derechohabientes del IMSS o el ISSSTE pueden utilizar los servicios de educación inicial. Y una razón más es que desde que desaparecieron las estancias infantiles se piensa que se disminuyeron las opciones de oferta de educación inicial en nuestro país. Podríamos seguir enumerando una larga lista de razones por las que la educación inicial, aunque es obligatoria desde 2019, sigue siendo un nivel educativo olvidado por muchos y aprovechado por pocos.

Sin embargo, existen diversos esfuerzos encaminados a consolidar este nivel educativo que vale la pena que sean mencionados: actualmente su cobertura en modalidad escolarizada es del 2.7 por ciento, es decir, menos de 3 de cada 100 niñas y niños (NN) menores de 3 años se encuentran inscritos en algún Centro de Atención Infantil (CAI). Esto nos muestra que a pesar de que hay mucho por hacer el enfoque ha cambiado, dejando de ser asistencialista y pasando a ser uno de derechos; ¿esto qué significa? Que NN menores de 3 años van construyendo su ciudadanía desde el momento en que nacen y tienen garantizados los derechos que marca la Constitución desde ese instante y no hasta que cumplen 18 años. Esto ha tenido un impacto en la conceptualización de la educación inicial, que desde el Programa “Un Buen Comienzo”, ha logrado construir una educación integral, en la que el juego, la alimentación perceptiva, la disciplina positiva, así como la crianza cariñosa y sensible son su eje articulador.

Con esto, se logró cambiar el tipo de educación que se brindaba en los CAI y Guarderías, poniendo en el centro a las niñas y a los niños, generando interacciones de calidad, en las que el juego forma parte esencial, ya que es a través de éste que NN aprenden y ponen en práctica lo aprendido, comparten con otros, generan vínculos con sus cuidadores primarios y sus compañeros, reconocen sus emociones, sus gustos y son capaces de expresarlos; se vuelven más autónomos y logran mayor cantidad de conexiones neuronales y, con ello, más aprendizaje, una situación única que no se vuelve a repetir en ninguna de las etapas posteriores de su desarrollo, además de que cuentan con una alimentación nutritiva y balanceada. Lo mejor es que todas las niñas y los niños pueden obtener estos beneficios, ya que no se necesita que sus padres o madres sean derechohabientes de alguna instancia de salud, pueden inscribirse en cualquier CAI de la SEP, garantizando así su derecho.

Otro aspecto es que, con la publicación, en 2022, de la Política Nacional de Educación Inicial (PNEI) se obtuvo un marco rector para la educación inicial. Con esta Política se busca expandir la cobertura de los servicios de educación inicial, mejorar su calidad en todas sus modalidades y promover en las familias el desarrollo de prácticas de crianza enriquecidas y vínculos afectivos sólidos. Además, ya existe un Plan de Implementación elaborado por diversas instancias que ofrecen servicios a la primera infancia, en el que se detallan acciones específicas y la periodicidad para implementarlas, así como las autoridades responsables; sin embargo, la Secretaría de Educación Pública se ha negado a publicarlo en el Diario Oficial de la Federación sin dar ninguna razón, a pesar de que está incumpliendo con la ley.

Un último aspecto que se debe mencionar, es que la educación inicial se imparte también en la modalidad no escolarizada con servicios que se desarrollan de manera flexible, como son las visitas a hogares, en donde los agentes educativos fomentan el enriquecimiento de las prácticas de crianza en las familias a través de un seguimiento individual; así como el programa de educación inicial de CONAFE, cuyo objetivo es acompañar a las familias en las comunidades que no tienen acceso a otros servicios mejorando sus prácticas de crianza. Esto permite que, aunque no todas las niñas y niños estén escolarizados, sí tengan acceso a la educación inicial.

Parecen pequeñas acciones, pero son grandes pasos para lograr que todas nuestras niñas y niños puedan tener una educación inicial; sin embargo, sin el trabajo y compromiso de las autoridades federales, estatales y municipales, así como de las madres y padres de familia y de la sociedad en general, la obligatoriedad de la educación inicial se vuelve una simulación y por ello la pregunta es ¿y la educación inicial en la realidad cuándo? y la respuesta debe ser ¡Ahora!

COLUMNAS ANTERIORES

Transformaciones globales y flujos de inversión: Más allá del ‘nearshoring’
Teleféricos, herramienta para la sostenibilidad e inclusión social

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.