Sergio Chagoya, experto en inversiones y asesoramiento de empresas en materia corporativa y regulatoria de Santamarina y Steta
Pese a que la tasa de inflación anualizada en México disminuyó por cuarto mes consecutivo, llegando a 5.84 por ciento, su menor nivel en 21 meses, esto gracias a la estrategia aplicada por el Banco de México, de aumentar sus tasas de interés en niveles nunca antes vistos, es una buena noticia; sin embargo, es necesario que se vea reflejado en los bolsillos de los consumidores y de tal suerte se vea sostenido el poder adquisitivo de nuestro peso mexicano.
Dichas tasas deberán de mantenerse hasta finales de año, por lo que el Gobierno Federal debe de ir, preparando otra estrategia ya que de no hacerlo esta podría tener un efecto contrario, y llevar a una recesión como lo están viviendo economías como la de Alemania.
Todavía no podemos bajar la guardia, ya que la desaceleración de la inflación de los últimos meses se ha dado por cuestiones circunstanciales que se encontraban antes en nuestra contra, como por ejemplo la inflación subyacente, aquella cuyo incrementos de precios no está sujeta a trámites administrativos o alta volatilidad; sin embargo, también ya se comienzan a ver algunos indicadores globales que comienzan a ceder, por lo que debemos de voltear a ver la parte local, como el aumento de los salarios mínimos, que podría ser un factor que incida la inflación en los próximos meses.
Pese a que se ha logrado ya una “estabilidad financiera” luego de que México cerrara en 2022 con una inflación del 7.8 por ciento una de las más altas en 22 años, se debe de volver a bajar las tasas de interés, para que pueda existir mayor actividad económica y así mantener un crecimiento y darle mayor certidumbre a las inversionistas.
Los primeros ajustes tendrían que comenzar en 2024 lo que permitiría una bajada en la inflación, lo cual tampoco conlleva a una relajación de la política monetaria, sino que se busque mantener la postura monetaria restrictiva en un nivel consistente.
Cabe destacar que pese al anuncio del INEGI, de la disminución a los precios del consumidor del 0.22 por ciento, respecto al mes anterior, estos aún no se ven reflejados en productos como la carne, pollo, huevo, ya que el precio de estos son volátiles, por lo que los consumidores seguirán viendo como los precios cambian.
Hacemos votos para que nuestro banca central mantenga la cautela en sus políticas y manejo de las variables macroeconómicas, conforme a la tendencia de los otros bancos centrales, lo cual permitiría alcanzar los objetivos de la inflación, de alrededor de tres puntos.