Colaborador Invitado

Duda hasta del museo

El colectivo Lagartijas tiradas al sol presenta en el MACG la segunda parte de ‘Ahí viene el lobo’, proyecto escénico y expositivo sobre la verdad y la mentira en el arte, abierto al público hasta mayo.

Los orígenes de los museos se localizan en ciudades tan antiguas como Alejandría y Babilonia, entonces se exhibían objetos diversos en lugares comunes, por ejemplo, botines de guerra y herramientas religiosas. Es hasta el Renacimiento, con el auge del coleccionismo, que se impulsa la creación de recintos más parecidos a lo que hoy conocemos como museos, en ellos se mostraban los objetos recolectados.

Con el tiempo los museos adquirieron por sí mismos un valor enorme, cual sea su temática se les asocia con el conocimiento, la educación y el enriquecimiento cultural, pero… ¿Y si en ellos cupiera la mentira? Cuando pisamos un museo domina la expectativa de observar y conocer algo valioso sobre nuestro mundo, algo verdadero. Lagartijas Tiradas al Sol nos propone lo contrario, pisar el espacio de exhibición con duda.

(Especial)

Lagartijas tiradas al sol es un colectivo de artistas, principalmente escénicos, que desde el 2003 desarrolla proyectos de investigación y artísticos que articulan, dislocan y desentrañan temas como la mentira y la verdad. El Museo de Arte Carrillo Gil los invitó a revisar su colección para emprender una exposición, el resultado es una propuesta para reflexionar sobre la verdad y la mentira en el arte.

El punto de partida es Ahí viene el lobo, la fábula de Esopo; la premisa es que no solo la mentira construye realidad. En la primera parte se abordaron el teatro y el museo como sitios en los que se construyen ficciones. En esta segunda parte, se enfocaron en la construcción de la mentira, “cuando un espectador se sienta en el teatro normalmente sabe que lo que está pasando en el escenario no es verdad y en el museo, por el contrario, asumimos que lo que está ahí, es”, dice Lázaro Rodríguez, integrante del colectivo.

El grupo montó la idea física de un teatro, el recorrido comienza en el lobby, ahí se yuxtaponen las típicas placas del teatro con obras de arte, “después los espectadores pueden llegar a los camerinos y tenemos un escenario que es el punto principal de la exposición, lo utilizaremos de alguna manera como un teatro”. El recorrido termina en la bodega con restos de escenografías y más obras de arte.

(Especial)

La exposición además propone un juego al espectador, al inicio se le informa que se exhiben como verdaderas algunas obras de arte falsificadas y otras concebidas para escenografía, asimismo, hay información no real en los textos que acompañan las obras. “Lo que es muy interesante es la imposibilidad que tenemos de pensar el museo como un territorio donde no sucede la verdad”.

Identificar las obras e informaciones falsas, implica bordear la frontera de lo verdadero y lo falso, una invitación para dudas futuras, “la historia del edificio es muy pesada… Todavía falta mucho para que las personas puedan entrar a un museo dudando”, sentencia Lázaro.

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