Colaborador Invitado

De la ignorancia a la ocurrencia y la insensatez

Es indignante, risible y ridícula, la reforma constitucional que anima la diputada Graciela Sánchez Ortiz para que haya diputados a los 18 años, senadores a los 21 y gobernadores a los 28.

Óscar Mario Beteta

Seguramente con la “sabia” proposición de la diputada Graciela Sánchez Ortiz, México tendría un Congreso del Pañal o del Biberón, y gobernadores entregados a la satisfacción de placeres, más que a los deberes públicos.

Es indignante, risible y ridícula, pero es más aberrante, absurda y estúpida, la reforma constitucional que anima la diputada Graciela Sánchez Ortiz para que haya diputados a los 18 años, senadores a los 21 y gobernadores a los 28. Actualmente se requieren 21, 25 y 30, respectivamente.

Con el único “argumento” de que el sector juvenil representa el 24.6 por ciento de la población, inconscientemente y/o por ignorancia, la “presidenta” de la Reforma Política Electoral de la Cámara Baja —¡la misma que está encargada de “conducir” ese proceso!—, pugna porque se elija a legisladores y gobernantes que, por su edad, no podrían, no sabrían o quizá no querrían hacer su trabajo.

Lo que se pone en manos de estos, es nada más ni nada menos que el Estado, la administración, las políticas públicas, lo que implica ver por su soberanía, su buena conducción, la búsqueda del bienestar común.

Para que se cumpla esa enorme responsabilidad, puesto que en el caso de México se trata de gobernar bien a 130 millones de ciudadanos (lo que hoy no es una realidad), lo que se necesita primero es formar sólidamente a quienes han de desempeñarla. La base de todo, es la educación. En el caso de los congresistas, la edad que Sánchez Ortiz propone elegirlos, ni siquiera habrían terminado su preparación académica.

Ella, como egresada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, que dice ser, aunque se recibió a la “tierna edad” de 53 años, debió haber aprendido que, para ser un buen gobernante, se requiere poseer, obligadamente, la virtud, que ha de reflejarse como visión, vigor y valor en el ejercicio del poder.

Más aún, éste debe aprender y entrenarse en la práctica de las virtudes cardinales, que son: la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza.

La primera entraña la moderación y la cautela; la segunda conlleva la disposición de dar a cada quien lo que le corresponde; la tercera, implica actuar entre el temor y la temeridad, y la última se asume como el desdén por las cosas efímeras y la sujeción de los actos a la razón, evitando el imperio de la pasión.

¿Cuántos jóvenes tienen esas cualidades en México, asequibles únicamente a través del estudio, la formación, la experiencia, la inteligencia, el conocimiento del mundo, de la realidad, de los problemas?

Les falta sensatez, aprendizaje, contacto social, pedagogía de la vida, responsabilidad, madurez, carácter, eficacia, mérito, excelencia. El poder, el dinero y los goces, para todos, son siempre más atractivos que las obligaciones, pero en especial en los años de juventud.

Si de lo que se trata es dar representación social y poder a un grupo con pocos años vividos, la diputada Sánchez Ortiz bien podría “lucirse” proponiendo una reforma para que los niños, que representan el 25.3 por ciento de la población, equivalente a 31.8 millones de seres, según el censo de 2020, también legislen y gobiernen.

Seguramente con esa “sabia” proposición México tendría un Congreso del Pañal o del Biberón, y gobernadores entregados a la satisfacción de los deleites.

La efebocracia, el gobierno de los (casi) adolescentes que comenzó en el gobierno del sicópata, mitómano y cleptómano Luis Echeverría con Carlos Armando Biebriech, para quien reformó la Constitución a fin de que fuera gobernador de Sonora a los 30 años, la experiencia no fue agradable.

Así, dada la pésima calidad que en muchos sentidos han tenido y tienen la mayoría de los políticos, de todos los partidos, lo que debió hacer la diputada morenista es proponer que se rigoricen los requisitos para acceder a los importantísimos cargos electivos, comenzando por la edad, aun cuando esta no implique las cualificaciones ideales para ejercer el poder, porque, como señala el sicoanalista Erich Fromm, hay adultos que mueren… sin haber nacido.

Sotto Voce.– La candidata de la alianza Va por México al gobierno mexiquense, Alejandra de Moral, lamentablemente perdió a su señor padre, José Ismael del Moral, y aún con el dolor a cuestas, mantiene su dinámica y actividades mirando a ganar la elección, lo que la convertiría en la primera gobernadora del Edomex… La diputada Bennely Jacabeth (así se llama) Hernández no sólo no tuvo éxito en su intento de complacer al presidente proponiendo que se aumenten las multas a quienes lo injurien a él y a la clase gobernante, sino que hizo resurgir su cuestionable pasado. Ella sólo fue el instrumento para la presentación de la iniciativa, que el propio Ejecutivo rechazó y va a vetar… Interjet, Aeromar y todos sus empleados, en la tumba; sus dueños, los Alemán y los Katz, por los cielos.

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