En la actualidad, la lucha de los bancos centrales por contrarrestar el incremento generalizado de los precios provocado por el impacto de la guerra entre Rusia y Ucrania, y los efectos aún persistentes de la pandemia se encuentra en su máximo esplendor. Como ya es de conocimiento general, el pasado viernes 16 de diciembre el Banco de México incrementó en 50 puntos base su tasa de interés de referencia, llegando a un nivel histórico del 10.5%. Esto no es de extrañar, dado el incremento en la misma magnitud de la FED en su tasa de interés de referencia el miércoles 14 de diciembre.
Este incremento de 50 puntos base fue considerado por muchos analistas y expertos como una señal de relajamiento de la política monetaria por parte del banco central de Estados Unidos, dado que puede interpretarse como una reducción de los incrementos de las tasas de interés en relación con los 75 puntos base de los anteriores periodos. Sin embargo, no hay que perder de vista en ningún momento que un relajamiento de los incrementos no es lo mismo que una reducción de las tasas de interés; se prevé que sigan existiendo incrementos de la tasa de interés para el 2023, dado que aún existe un persistente problema de inflación global: solo en Estados Unidos con un nivel de 7.1 por ciento anual, muy lejano al deseado 2% como meta establecida, es un reflejo de la larga lucha que hay en el país vecino.
Por otra parte, se estima que nuestro banco central, de igual manera, seguirá llevando a cabo incrementos de su tasa de interés de referencia a la par de lo que lo haga Estados Unidos. La relación entre el establecimiento de ambas tasas de interés se interconecta, principalmente por el comportamiento de los tipos de cambio. La política monetaria de Banxico busca disminuir el avance de los precios evitando desbalances importantes en los tipos de cambio, y a su vez, estos pueden generar un incremento en la inflación provocado por el aumento de los costos de las importaciones a partir de la apreciación acelerada del peso en relación con el dólar americano.
Históricamente hablando, la tasa de interés objetivo de la FED ha sido menor que la de Banxico, para evitar desbalances en el tipo de cambio. Resulta crucial mantener dicha brecha si no se quiere tener inflación importada de Estados Unidos, o al menos eso es lo que suponen las autoridades monetarias. Sin embargo, ¿de qué tanto debe de ser esta diferencia? El número mágico se encuentra entre 5.5 y 6.6. Realizando un sencillo análisis sobre las diferencias entre las tasas de interés de fondeo y la tasa efectiva de fondos federales, podemos encontrar que históricamente ha existido una brecha de diferencias entre ambas tasas de entre 5.5 y 6.5 unidades porcentuales.
Dicha brecha tuvo un quiebre durante el periodo de mediados del 2020 y a inicios del 2022, durante el cual, la diferencia entre las tasas de interés fue menor, razón que pudo provocar desbalances importantes en el tipo de cambio, y teniendo como consecuencia importación de inflación. Con métodos econométricos, se estimó el comportamiento de la correlación dinámica entre la inflación de México y Estados Unidos como un indicador del contagio entre ambos indicadores. Solo durante el mismo periodo existió un incremento importante de la correlación dinámica entre los niveles de la inflación de ambos países, pasando de un nivel de 0.1 a más del 0.4 en el mismo periodo en que existió una reducción en la brecha de tasas de interés. La idea básica del contagio financiero nos indica que gran parte del comportamiento de la inflación en el país puede ser explicado por el incremento de la inflación en Estados Unidos, como si de una enfermedad que nos contagió alguien más se tratara. Sin embargo, no hay que perder de vista que dicho contagio no es el único factor que provocó dicho problema.
Ciertamente la FED no tiene control sobre nuestra política monetaria; sin embargo, la interrelación entre ambos países provoca que la toma de decisiones tenga que considerar dicha relación al momento de generar políticas económicas.
* Analista económico, y profesor asociado de la UAM Azcapotzalco.