Colaborador Invitado

Compartición de infraestructura, la clave para expandir la conectividad

Se deben fomentar los acuerdos de compartición, en donde los operadores de telecomunicaciones puedan usar la misma infraestructura para radiar diferentes señales.

Ana de Saracho O’Brien, directora de Asuntos Públicos, Regulación y Negocio Mayorista de Telefónica Movistar México

La explosión tecnológica a lo largo de las últimas décadas, acompañada de una innovación constante, ha colocado a la conectividad como una herramienta de primera necesidad para la actividad de todos los sectores económicos y sociales. La pandemia ha desafiado a la sociedad a vivir con un aislamiento casi total y a detonar la necesidad de conectividad a otros niveles.

Todo ello llevó a que las actividades cotidianas se realizaran en línea, tales como disfrutar del entretenimiento, ordenar la cena o pedir el supermercado, hasta labores cruciales como el trabajo desde casa, la educación a distancia e incluso acceso a consultas médicas virtuales.

En nuestro país, actualmente existen 88.6 millones de mexicanos mayores a 6 años que usan internet, lo que representa una penetración del 75.6 por ciento en el territorio, de acuerdo con la Encuesta Nacional sobre Disponibilidad y Uso de Tecnologías de la Información en los Hogares (ENDUTIH) 2021. Sin embargo, de acuerdo con esta misma encuesta, aun y cuando este volumen ha venido creciendo en los últimos años, la brecha digital que existe en el país también es cada vez más notoria, ya que en las zonas rurales apenas 5.0 por ciento de las personas cuenta con conexión a la red, mientras que en áreas urbanas el porcentaje llega a 81.6 por ciento.

Ante este panorama, incrementar el número de internautas en México resulta sustancial, sobre todo si tomamos en cuenta que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce al acceso a internet como una fuerza impulsora del desarrollo.

Lo cierto es que llevar este servicio básico al total de la población es más complejo de lo que imaginamos, por ello, si queremos que nuestras sociedades disfruten de una conectividad sostenible e inclusiva, necesitamos revisar las políticas públicas y la regulación que generan sobrecostos a las inversiones en infraestructuras, así como fomentar los acuerdos de compartición, en donde los operadores de telecomunicaciones puedan usar la misma infraestructura activa para radiar diferentes señales de forma independiente.

Esta estrategia puede generar distintos beneficios, por un lado, puede permitir a las compañías reducir el costo que tiene desplegar e implementar nueva infraestructura, teniendo, además, influencia directa en el gasto que tiene operarlas. Asimismo, les ayuda a acelerar potencialmente la comercialización de sus servicios, sin tener que esperar mucho tiempo para hacerlo, como sucede cuando empiezan desde cero a colocar nueva infraestructura, lo cual termina por convertirse en un beneficio directo para las personas, pues podrían mejorar los precios de adquisición, así como la velocidad de llegada de la tecnología en todo el país.

Alrededor del mundo, esta práctica se ha utilizado cada vez con mayor frecuencia, registrándose de 2010 a la fecha más de 76 acuerdos de compartición de redes en países como Dinamarca, República Checa y Portugal.

Por su parte, en México Telefónica Movistar se ha convertido en la compañía pionera en caminar hacia la compartición de infraestructura activa, con lo cual ha firmado acuerdos con competidores como AT&T y Altán, logrando incrementar la cobertura LTE del 53 por ciento que se tenía en el país en 2019, a 83 por ciento en 2022. Asimismo, ha cubierto 10 mil 501 km de tramos carreteros en un total de 347 carreteras. En cuanto a zonas rurales se refiere, incrementó la conectividad LTE a más de 3 mil 620 localidades en 19 estados, beneficiando a más de 466 mil habitantes.

Con ello, no sólo comprobamos que este tipo de alianzas permiten expandir y hacer un uso más eficiente de la infraestructura, sino que, adicional se pueden generar cambios en materia medioambiental, ya que Telefónica Movistar México, ha logrado reducir su huella de carbono y crear un ahorro de alrededor de 32.6 kilowatts-hora (kWh) gracias al desmantelamiento de más de 2 mil 500 sitios con más de 92 mil elementos de los cuales más del 50 por ciento se ha logrado reciclar.

La implementación de estos modelos innovadores ha traído grandes beneficios tanto a la compañía como a los usuarios, siendo muestra del cumplimiento de su estrategia orientada a la creación de valor para sus clientes, ofreciendo iniciativas innovadoras y disruptivas e impulsando la digitalización con modelos de operación que permitan acercar la conectividad a todos.

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