Colaborador Invitado

Ni apropiación, ni expropiación de la democracia

Cualquier opción que tomen Morena y sus aliados, debe mirar a evitar un retroceso, a no debilitar a nuestra democracia, y a no permitir el renacimiento de la “dictadura perfecta”.

Óscar Mario Beteta

Los políticos y los partidos, que invariablemente aseguran que trabajan por, y para el pueblo, tienen una excelente oportunidad de demostrarlo, poniéndose de acuerdo para aprobar la reforma electoral que promueve el gobierno de la República.

Morena, el partido de éste, tendría que moderar su postura respecto de lo que en principio quiere; la irreductibilidad que ha planteado, debe convertirse en flexibilidad. Esta, inherente a la tolerancia, el diálogo y la inclinación al entendimiento, posibilita la concreción de acuerdos.

Por eso, si bien el coordinador de la fracción morenista en San Lázaro ha hecho notar que en la discusión de la iniciativa presidencial —que está en curso—, tener un INE que no sea tan costoso es inapelable, la idea se puede y se debe discutir.

Todos pueden coincidir en que la democracia debe implicar menos recursos, pero también en que no se puede dejar al árbitro electoral en la inopia, de tal modo que no pueda cumplir sus funciones. Que se busque desmantelarlo, sería el inicio de una regresión, y eso es totalmente inadmisible.

En la misma búsqueda del justo medio, se ubica la incuestionabilidad para que los integrantes del Consejo del INE sean electos “democráticamente”, extendiendo la misma metodología para la selección y elección de los magistrados del Tribunal Electoral Federal. Se antoja difícil poder llegar a un común acuerdo.

Desde hace años ha habido diferentes propuestas para que se reduzca el número de congresistas plurinominales; en ese tema, como en el voto electrónico y el de los mexicanos en el extranjero, la desaparición de los tribunales estatales electorales, así como en la necesidad de un menor costo de los procesos electorales, incluso, al parecer, ya hay concordancias. No se debe imponer la estrategia del todo o nada.

Los congresistas de Morena también tendrían que atender las propuestas de la oposición que, en general, comprenden la segunda vuelta en las elecciones presidenciales, reglamentar los gobiernos de coalición, fortalecer la autonomía presupuestal del órgano electoral y endurecer las penas contra la intervención de grupos del crimen organizado en los comicios.

Es de fundamental importancia que la elección de gobernantes no caiga en manos de quienes no sólo no tienen ninguna responsabilidad respecto de la población, sino que, con sus acciones fuera de la ley arremeten contra ella en todas las formas, sumiéndola en la incertidumbre y el terror.

Morena y sus aliados: PT y Verde, deben considerar, además, que no tienen los votos suficientes para alcanzar la mayoría calificada a fin de modificar la Constitución y votar una reforma mirando exclusivamente a su interés.

La larga travesía que ha recorrido México en su transformación electoral desde la Constitución de 1917 con la pérdida gradual de control de los comicios por parte de Gobernación, la vergonzosa “caída” del sistema (1988), el nacimiento del IFE (1990) y la “conversión” de este en INE (2014), con el fin garantizar la existencia y perfeccionamiento del régimen popular, no debe ser desestimada. Merece ser aquilatada para mejorarlo y actualizarlo.

Cualquier opción que tomen, debe mirar a evitar un retroceso, a no debilitar a nuestra todavía endeble democracia, y a no permitir el renacimiento de la “dictadura perfecta” en otras manos.

Sotto Voce.- Sube la temperatura del horno donde se cocinan los grandes volovanes de la llamada estafa inmobiliaria de la Alcaldía Benito Juárez en la Ciudad de México…Escuchas y lectores nos escriben —haciendo sugerencias— diciendo que hace falta otra lista de “presidenciables” en la que se incluya a artistas (Eugenio Derbez), intelectuales, empresarios (Ricardo Salinas Pliego), atletas y deportistas (Checo Pérez), y cineastas (Alejandro González Iñárritu), y hasta cómicos (como en su momento Italia y ahora Ucrania), así como algún ciudadano “común y corriente” de peso completo que pueda dar la sorpresa.

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