De acuerdo con un estudio de 2021, publicado por el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento, el Banco Mundial, la UNESCO y la UNICEF, denominado “Estado de la crisis educativa mundial: un camino hacia la recuperación”, la interrupción de la educación y el cierre de los centros escolares ocasionados por la pandemia del COVID-19 ha generado efectos adversos sobre el aprendizaje en todo el globo.
La suspensión y cierre abrupto de los centros educativos afectó en proporciones distintas a más de mil 500 millones de alumnos, profundizando en problemas como el abandono escolar, la desigualdad social y de género, la pérdida de aprendizajes y deficiencias socioemocionales.
Por poner un ejemplo, en los países de ingresos bajos y medios, el porcentaje de niños en condiciones de pobreza de aprendizaje, que ya se encontraba por encima de 50 por ciento antes de la pandemia, pudo haberse elevado hasta 70 por ciento, debido a los prolongados cierres de escuelas y a la calidad variable y la efectividad del aprendizaje a distancia.
Además de la pobreza de aprendizaje, que incide negativamente en la brecha de desigualdad y condiciones de acceso a la educación atendiendo a cuestiones sociales y de género, la UNICEF ha advertido del incremento de violencia infantil durante el período pandémico en estos países.
Estas problemáticas se han reflejado también en México. De acuerdo con la “Encuesta para la medición del impacto COVID-19 en la educación 2020 (ECOVID-ED)”, publicada en 2021, alrededor de 1.8 millones de alumnos entre tres y 29 años no continuó o desertó del sistema educativo en el ciclo 2020-2021, debido a la pandemia por la COVID-19 o por la falta de recursos económicos.
Otro dato que destaca de la encuesta es la percepción de los padres respecto de la educación a distancia recibida por sus hijos, destacando que 56.4 por ciento piensa que el beneficio de las clases a distancia es no poner en riesgo la salud de los alumnos; seguida de las ventajas que propicia la convivencia familiar, con un 22.3 por ciento; y del ahorro de dinero en gastos diversos como pasajes y materiales escolares, con 19.4 por ciento. Mientras que, entre las desventajas, 58.3 por ciento opina que no se aprende o se aprende menos que de manera presencial, seguida de la falta de seguimiento al aprendizaje de los alumnos (27.1 por ciento) y de la falta de capacidad técnica o habilidad pedagógica de padres o tutores para transmitir los conocimientos (23.9 por ciento).
De acuerdo con lo anterior, es claro que nuestro país, al igual que la mayoría de los países del mundo se encuentra inmerso en una crisis educativa que, de acuerdo con las cifras expuestas, podría interpretarse que ya venía gestándose en algunos rubros, aunque definitivamente se profundizó con lo vivido durante la pandemia.
En este sentido, en el estudio al que ya hemos hecho referencia, se establecieron una serie de recomendaciones para salir delante de esta crisis mundial, entre las que se encuentran la reapertura de los centros educativos para comenzar a revertir las pérdidas de aprendizaje; generar una evaluación y diagnóstico de dichas pérdidas, que permita tener datos claros para la toma de decisiones de política pública, centros educativos y maestros, con el objetivo acelerar la recuperación de aprendizajes; establecer programas especiales de recuperación de aprendizaje que consistan en estrategias basadas en evidencia, así como apoyo y capacitación a profesores para atender las pérdidas socioemocionales de sus alumnos. En pocas palabras, generar una verdadera resiliencia para niños y jóvenes a través de los centros educativos.
Todas estas estrategias y recomendaciones son las que no se sabe a ciencia cierta cómo se estarán implementando por nuestro gobierno, tomando en consideración el “Acuerdo número 14/08/22, por el que se establece el Plan de Estudio para la educación preescolar, primaria y secundaria”, publicado en el Diario Oficial de la Federación el 19 de agosto de 2022, así como de la lectura a los documentos justificativos y explicativos del Plan de referencia, descargables de la página oficial de la Secretaría de Educación Pública.
Este plan tiene por objetivo transformar radicalmente el sistema educativo mexicano en lo que a educación básica se refiere, no solamente en los grados educativos, sino también en el diseño curricular, contenidos y forma de impartición de los mismos.
Más allá de una reflexión más profunda acerca de este documento, que en realidad la amerita, dados los cambios que se pretenden implementar y los principios que busca impulsar, así como aquellos que puede desalentar, es importante reflexionar si su contenido contempla medidas claras para revertir el rezago educativo ocasionado por la pandemia y la manera de atender las pérdidas de aprendizaje y socioemocionales derivadas de ella, o bien, se asumirán como parte de la narrativa construida a partir del Acuerdo de referencia.
Esto último lo digo porque este documento cuenta con un amplio apartado discursivo y teórico, como se puede observar en otros documentos políticos de esta administración (como ejemplo de ello, véase el Plan Nacional de Desarrollo de este período), pero carece de elementos programáticos específicos para poder llevarlo a la práctica, adolece de líneas de acción o procedimientos específicos para concretar todos sus objetivos y la manera en la que participarán los nuevos actores en su proceso de integración.
Bajo este contexto, es posible que estas generaciones de niños que atravesaron algún nivel educativo básico durante la pandemia, tengan que arrastrar sus deficiencias de aprendizaje de manera indefinida, salvo que sean sus propios padres o tutores quienes se encarguen de apoyarlos a subsanarlas mediante esquemas alternativos o ajenos al sistema educativo tradicional.
Ojalá no sea así, la falta de acción de la autoridad educativa para diagnosticar las pérdidas de aprendizaje en la población estudiantil con motivo del COVID-19, así como la falta de medidas para revertir esta situación, podría profundizar aun más las desigualdades educativas de nuestro país y con ello, las oportunidades de desarrollo a futuro de muchos mexicanos.
