Colaborador Invitado

De lo conocido a lo desconocido: Linda Manzanilla

Del 2 al 5 agosto, Linda Manzanilla será homenajeada en el Museo del Templo Mayor con el coloquio ‘La arqueología como ciencia: formación y enseñanza con una mirada interdisciplinaria’.

En México, el INAH resguarda 193 zonas arqueológicas, algunas más espectaculares, conservadas o conocidas que otras, pero en todas vive un pasado que explica nuestro presente, revelarlo es misión de científicas como Linda Manzanilla, directora del Proyecto Teotihuacan. Élite y gobierno.

Si bien la arqueología se practica en México desde el siglo XIX, es a mediados del XX cuando cobra auge para recuperar nuestro pasado, a partir de entonces, en esta ciencia figuran nombres que nos colocan en el panorama internacional, entre ellos el de Linda Manzanilla, quien descubrió su vocación a temprana edad: “las civilizaciones destacadas del mundo antiguo me llamaron la atención gracias a los libros de texto gratuitos maravillosos que teníamos. Me llamó la atención dedicarme a las civilizaciones antiguas para empujar esa frontera de lo conocido a lo desconocido un poco más allá”.

De acuerdo con la doctora Manzanilla, esas grandes ciudades son los primeros momentos “de la mayor complejidad que el ser humano es capaz de producir”, para entender cómo surgen, ha investigado las de Bolivia, Turquía, Egipto, Israel y por supuesto, México, “la arqueología requiere disciplina, paciencia, requiere ser muy sistemático y soportar los agentes: el sol, el frío, el calor, la lluvia, condiciones, digamos, adversas”. Pero ella va más allá de la selva o el desierto que alojan los vestigios que estudia, es una pionera de la multidisciplina, por ejemplo, el trabajo de los biólogos le permite conocer “los recursos a los cuales los teotihuacanos tenían acceso; de los químicos para entender las trazas de actividades que quedan en los pisos; de los físicos, para entender los fechamientos; los geofísicos para hacer una especie de radiografía del sitio antes de la excavación; la genética para entender la diversidad de esa población; la osteología para entender quién es quién en los entierros que encontramos: sexo, edades, patologías, marcas de actividad”.

Mucho de lo que se ha revelado de Teotihuacan en las últimas décadas lo debemos al trabajo de Linda Manzanilla, a qué se dedicaban, qué comían, cuál era su origen, detalles íntimos de una sociedad multicultural que superó los 100 mil habitantes, distribuidos en barrios y que aún guarda secretos sobre su organización, misterios que ella busca resolver: “es muda respecto a sus gobernantes”.

Del 2 al 5 agosto, Linda Manzanilla será homenajeada en el Museo del Templo Mayor con el coloquio La arqueología como ciencia: formación y enseñanza con una mirada interdisciplinaria, en el que especialistas charlarán sobre hallazgos de distintos sitios arqueológicos así como de la forma en que se lograron. El evento se transmitirá por las redes sociales del recinto para todo el público interesado en buscar en nuestro pasado lo que podríamos ser: “yo creo que somos producto de ese pasado, estamos, digamos, en un continuum histórico que nos ayuda a ver proceso que a lo mejor vivimos en el presente, que próximamente viviremos”.

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