Colaborador Invitado

Contra la corrupción, acceso a la información

Un servidor público que hace su trabajo en una caja de cristal será más eficiente que alguien que trabaja en la oscuridad.

Comisionada del INAI

La corrupción es uno de los principales problemas sociales de hoy en día. ¿Por qué la corrupción se ha convertido en un problema presente en todos los sistemas sociales? ¿Por qué la corrupción afecta tanto a las empresas, como a los gobiernos, a las familias, y a las y los ciudadanos?

En primer lugar, la corrupción se relaciona directamente con la economía, la corrupción tiene un efecto pernicioso en la economía porque promueve la evasión de impuestos, lo que genera un menor ingreso de recursos y por lo tanto un menor gasto público.

En segundo lugar, la corrupción afecta directamente la operatividad de los gobiernos: genera ineficiencia en el aparato público, gastos mal aplicados, desvío de recursos, obras públicas de mala calidad, etcétera.

Si la economía y la funcionalidad del gobierno se ven afectadas por la corrupción, entonces los efectos pueden ser devastadores para la sociedad: empeora la calidad de vida, aumenta la pobreza, fomenta la impunidad, e incrementa la desigualdad y el rezago social.

Una estimación del Foro Económico Mundial indica que la corrupción tiene un costo de 2.6 billones de dólares, lo que equivale al 5.0 por ciento del Producto Interno Bruto Mundial. En México, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Calidad e Impacto Gubernamental del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 90 por ciento de los mexicanos perciben en su entorno actos de corrupción. Este problema también deriva en elevados niveles de la impunidad y la inoperancia del sistema de justicia. De acuerdo con México Evalúa, el 94.8 por ciento de los casos que son denunciados en nuestro país quedan impunes.

Este problema social nace de la falta de integridad de las personas. Quien participa en actos de corrupción es aquel que hace todo lo contrario a lo establecido por la sociedad y no cumple con las leyes que la regulan. No tiene integridad, pues vela primero por sus intereses personales.

Combatir la corrupción implica la puesta en marcha de diversos mecanismos para enfrentarla, como por ejemplo el Sistema Nacional de Transparencia, un conjunto de entes que funcionan como contrapeso del poder público. El derecho a la información es un poderoso contrapeso para prevenirla, disuadirla y combatirla.

La transparencia obliga al funcionario público a tomar mejores decisiones pues se sentirá supervisado por el ciudadano, con el riesgo de que se vean evidenciadas posibles malas decisiones o posibles actos de corrupción, de impunidad, de mala gestión pública. Un servidor público que hace su trabajo en una caja de cristal será más eficiente que alguien que trabaja en la oscuridad.

Además, el acceso a la información convierte a las personas en ciudadanos activos, que participan como vigilantes del aparato público y pueden tomar decisiones en sus vidas a partir de la información pública disponible.

La transparencia y el derecho a la información también son una bisagra que permite el ejercicio de otros derechos. Una sociedad informada tiene más posibilidades para decidir sobre su futuro y evitar los mismos errores históricos.

En los últimos años, las tecnologías de la información se han convertido en herramientas para garantizar el acceso a la información, transparentar lo público y contrapesos del poder público.

En México contamos con la Plataforma Nacional de Transparencia (PNT), a través de la cual el aparato público debe transparentar sus actividades y las y los ciudadanos tienen la posibilidad de preguntar e informarse de lo público.

Hoy en día, la Plataforma registra 4 millones 989 mil 417 solicitudes de información. La PNT, es la única plataforma en su tipo en todo el mundo. Es una tecnología de la transparencia que nos pertenece a todas y a todos los mexicanos.

La corrupción es un problema local, nacional y global, que requiere de acciones articuladas, una participación de la ciudadanía y un compromiso permanente de quienes estamos en las instituciones. El combate a la corrupción nos requiere a todas y todos.

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