Colaborador Invitado

Gas natural, oportunidad para habilitar la transición energética de México

Operar vía ducto virtual continuará acercando el gas natural y sus muchas ventajas a la sociedad, liderando la transformación de la matriz energética del país.

Joel Abraham Enríquez, Chief Governance Officer de Jaguar E&P

El acceso a fuentes de energía tanto asequibles como confiables es fundamental para satisfacer las necesidades sociales, impulsar el crecimiento económico y promover el desarrollo humano, especialmente en economías emergentes como la mexicana. En ese sentido, el gas natural representa un elemento clave para la transición energética de México y un recurso crucial para aumentar el acceso equitativo a la energía en nuestro país.

Es bien sabido que la innovación conduce a la competitividad. Elegir ser innovador significa comprometerse con descubrir y crear nuevas formas de generar valor compartido. Así, empresas que han hecho parte de su propósito el “construir un futuro próspero para México a través del gas natural” han innovado, tanto técnica como científicamente, para alcanzar esta aspiración.

Recientemente, la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) autorizó a Jaguar, el operador privado con mayor número de bloques y áreas de asignación terrestre en México, desarrollar sus actividades por medio de una tecnología novedosa: un gasoducto virtual que permite comprimir gas natural directamente desde la boca del pozo, para después llevarlo por tractocamión hasta los consumidores. Este método no solo ha ampliado la viabilidad comercial de campos de gas en zonas remotas, sino que ha abierto la puerta para que nuestro país aproveche los beneficios ambientales, económicos y sociales del gas natural.

Este sistema permitirá que el gas natural se convierta en una fuente de energía asequible y confiable en áreas donde no existe infraestructura de distribución. Con el tiempo, esto tiene el potencial de contribuir a que México aumente el consumo de gas natural nacional. Más aún, el empleo de esta moderna tecnología abre un nuevo capítulo para la industria de hidrocarburos en México, habilitando la producción de este combustible sin la necesidad de construir un gasoducto físico, lo que promueve el desarrollo económico del país y favorece el mantenimiento del entorno.

En México, como bien ha mencionado el Instituto Mexicano para la Competitividad A.C., la clave para el desarrollo del sur-sureste recae en el gas natural. “Por su costo, disponibilidad, eficiencia y menor impacto ambiental”, el gas natural es un excelente recurso puente, mientras que las energías renovables ganan terreno en la matriz energética local y, en paralelo, combustibles sucios como el diésel y el combustóleo pierden vigencia.

De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía, el gas natural ha jugado un papel fundamental para que, a nivel mundial y desde el año 2000, “más de mil millones de personas” accedieran a fuentes de energía confiables. Esta tendencia continuará durante las próximas décadas, lo que permitirá a empresas mexicanas de exploración y producción de hidrocarburos aportar soluciones para resolver la falta de acceso a la energía que aqueja a sectores vulnerables de la población.

En línea con las afirmaciones del Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que ha expresado que la industria del petróleo y gas es uno de los sectores industriales con mayor capacidad para generar un impacto positivo en el desarrollo de las personas y las naciones, es importante recalcar que las inversiones petroleras responsables impulsan el desarrollo sostenible de México por medio de iniciativas que impactan positivamente en el ambiente, las comunidades, el desarrollo humano y la generación de valor compartido.

Operar vía ducto virtual continuará acercando el gas natural y sus muchas ventajas a la sociedad, liderando la transformación de la matriz energética del país. Con ello, se habilitará el acceso a la energía asequible, confiable y más limpia para todos los mexicanos, construyendo puentes que cimienten la transición energética de nuestro país y el incremento de la productividad industrial, al tiempo que se generan oportunidades de desarrollo sustentable.

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