Colaborador Invitado

Demócratas encapsulados

Los republicanos han resultado ser tan mañosos como eficaces en sus mecanismos para afianzar su poder desde una posición minoritaria.

Guido Lara, CEO Founder LEXIA Insights & Solutions

En Estados Unidos hay más votantes demócratas que republicanos, pero la cancha no está pareja y eso hace que la minoría esté en ventaja en los distintos poderes.

Los republicanos han resultado ser tan mañosos como eficaces en sus mecanismos para afianzar su poder desde una posición minoritaria.

Los demócratas están encapsulados en múltiples contenedores especialmente diseñados para no permitir que el peso de sus votos se refleje en poder real.

Colegio Electoral. Joe Biden obtuvo 7 millones de votos más que Trump, pero estuvo cerca de perder. Si solo 45 mil votos hubieran caído diferente en los estados péndulo (los que oscilan entre republicano y demócrata), Trump se hubiera reelecto y de nuevo lo hubiera hecho perdiendo el voto popular (con Hillary perdió por 3 millones). El Colegio Electoral, el mecanismo donde lo que importa es ganar elecciones en los estados y no en la nación en su conjunto, favorece a los republicanos.

Senado. En el influyentísimo Senado, hay empate con 50 senadores para cada partido (la balanza ahora se inclina hacia los demócratas por el voto de desempate de la vicepresidenta Kamala Harris) aunque los senadores demócratas representan a 40 millones de personas más. Las reglas de conformación del Senado favorecen a los republicanos. Dakota del Norte y del Sur suman cuatro senadores y California, el estado más poblado de la nación, solo aporta dos.

Fillibuster. Es una regla de procedimiento dentro del Senado que permite una discusión eterna de un tema antes de que pueda votarse. Para lograrlo se requiere que por lo menos 60 senadores estén de acuerdo en hacerlo. Por esta regla, la delgada mayoría demócrata pierde mucho de su poder impidiendo que puedan votarse y aprobarse leyes tan relevantes como la electoral o la migratoria. La mayoría demócrata les da la posibilidad de acabar con la regla del fillibuster –la llamada opción nuclear–, pero dos de sus propios senadores (Joe Manchin de West Virginia y Kristen Sinema de Arizona) están en contra porque argumentan que eso acabaría con la posibilidad de acuerdos bipartidistas.

Gerrymandering. El trazado arbitrario de los distritos electorales (gerrymandering) favorece a los republicanos en mayor medida (aunque también los demócratas hacen dibujos a la medida cuando tienen la posibilidad). En la Cámara de Representantes los demócratas tienen 222 asientos y los republicanos 213, solo 9 de ventaja a pesar de que hayan recibido 5 millones de votos más en la pasada elección.

Suprema Corte de Justicia. Trump en solo 4 años postuló a 3 jueces con lo que el máximo tribunal constitucional se recargó fuerte hacia el lado conservador, donde hay 6 jueces y solo 3 de la vertiente progresista. Los nombramientos de jueces son vitalicios, solo terminan por muerte o renuncia.

Legislación contra el voto. Otra estratagema republicana es complicar la forma en que se vota. Entre el 1 de enero y el 14 de julio de 2021, al menos 18 estados promulgaron 30 leyes que restringen el acceso al voto. Estas leyes dificultan la votación por correo y la votación anticipada, imponen requisitos de identificación de votantes más estrictos y hacen que las purgas de votantes defectuosas sean más probables. Más de 400 proyectos de ley con disposiciones que restringen el acceso al voto se han introducido en 49 estados en las sesiones legislativas de 2021.

La iglesia evangélica. La defensa a ultranza de una agenda conservadora en combativa oposición contra la libertad de elegir y el matrimonio igualitario sellan un pacto de respaldo de millones de votantes blancos que dan un peso central a estas temáticas a la hora de votar. El 85 por ciento de los votantes blancos evangélicos que asisten regularmente a servicios religiosos votó por Trump.

El ecosistema mediático (Fox News+ Facebook). Es muy difícil que el mensaje de las propuestas e ideas de los demócratas alcancen a millones de ciudadanos cuya dieta informativa son las realidades alternas que se crean en la cadena de noticias más vista en los Estados Unidos. Aunque sus noticiarios aún tienen alguna conexión con la realidad objetiva, es en los programas nocturnos de opinión en donde le dan vuelo a la hilacha generando un hipnótico y orwelliano proceso de lavado de cerebro. Al tono paranoico y aguerrido de estos programas se suman los millones de personas que se “informan” más en las redes sociales que en medios que aún luchan por respetar ciertos parámetros de objetividad y equidad.

Es de esta manera que los demócratas han sido encapsulados en las grandes ciudades, en las costas, en las universidades, en los sectores modernos de la economía y en una serie de trampas bien construidas por los republicanos para impedir que la mayoría tenga la influencia que merece.

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