Julio Escandón, Director General de Grupo Financiero BASE
Quizá por no poder percibirlo directamente, muchos empresarios locales no están observando el enorme impulso que está teniendo actualmente el comercio exterior en México. Yo veo que se están abriendo oportunidades increíbles para aprovechar, por un lado, las ventajas del T-MEC, y por otro, tres situaciones que están enfrentando las empresas chinas que quieren exportar a los Estados Unidos.
Me explico. El consumo en Estados Unidos está teniendo un repunte. Sin embargo, las nuevas reglas de contenido regional de Norteamérica, el incremento en los costos de transporte (derivados de los desajustes que la pandemia provocó en las cadenas globales de logística) y en particular el conflicto comercial entre Estados Unidos y China, están obligando a muchas grandes empresas chinas y a sus proveedores a buscar instalarse en México, pues la ventaja competitiva que tenían ha desaparecido.
Tan solo desde el comienzo de la pandemia, el costo de transporte marítimo desde Shanghái a Los Ángeles se ha incrementado en 546 por ciento, de acuerdo con Drewry (World Container Index). Esto, en buena medida, es consecuencia de la falta de contenedores (muchos de ellos simplemente están varados en lugares inconvenientes), pero también del fuerte aumento en la demanda de transporte impulsada por el auge de las compras en línea. Sin embargo, esta situación terminará por equilibrarse más temprano que tarde, mientras que el conflicto comercial y la necesidad de cumplir con reglas de origen probablemente permanecerán por largo tiempo.
No es teoría. Nosotros en Grupo Financiero Base lo experimentamos en nuestra operación cotidiana. Estamos viendo empresas mexicanas que están reemplazando a la proveeduría china para abastecer al mercado norteamericano en sectores como electrónica, muebles, accesorios, línea blanca y otros. Estamos atestiguando el incremento en la compra o arrendamiento de naves industriales, no solo en nuestra frontera norte, sino también en otras entidades, como San Luis Potosí, Puebla y Querétaro. En algunos casos se trata de subsidiarias de grandes empresas manufactureras, pero también están empresas de menor tamaño o proveedoras de la cadena de suministros. Y no solo son empresas chinas; también hay europeas. Y, tenemos que decirlo, de momento pocas mexicanas, pero también las hay.
Nos consta que esto sucede porque estas empresas nos piden apoyo para sus transacciones en divisas, créditos, coberturas o arrendamiento, entre otros servicios financieros, además de asesoría y vinculación con desarrolladores y operadores de parques industriales, servicios profesionales y en general todos los requerimientos para poder instalarse en el país. Es lo que siempre hemos hecho por nuestros clientes, mediante un servicio ágil y trato personalizado. Antes, solo en Nuevo León, y ahora en todo el país, aprovechando las ventajas que nos da la tecnología.
¿Qué es lo que están viendo los empresarios nacionales y foráneos que están instalándose en México? Lo primero es nuestra cercanía con el mercado estadounidense y la necesidad de cumplir las reglas de contenido regional para poder comprar y vender a Estados Unidos y Canadá. Esto es algo que no va a cambiar en el mediano plazo. También están viendo que seguimos siendo un país con mano de obra calificada y competitiva, y una población creciente, cuyo mercado interno también resulta atractivo. Y finalmente, la actual disputa comercial entre China y Estados Unidos, aunada al tema de los altos costos logísticos, es una situación que se va a extender por un tiempo prolongado. Es decir, transexenal.
Como Grupo Financiero, en lo que va del 2021 nuestra cartera crediticia ha crecido 19 por ciento, al pasar de 11 mil a 13 mil millones de pesos con base en financiamientos de entre 100 y 200 millones de pesos, en gran parte destinados al sector exportador manufacturero. Pero también hay ejemplos en el sector agropecuario, turístico y otros. Se espera que las exportaciones mexicanas crezcan a doble dígito en este año y que el siguiente año puedan mostrar un crecimiento cercano al 10 por ciento. Sin duda, es un impulso robusto al que los empresarios mexicanos deberían buscar sumarse.
El mensaje es claro. Es hora de empezar a aprovechar esta oportunidad de crecimiento a partir de las actividades vinculadas al comercio exterior. Empresarios foráneos la están viendo y la están aprovechando. Ojalá los mexicanos podamos verla también.