Clemente Ruiz Duran

Precriterios 2027: el punto de inflexión del tercer año y la prueba real del Plan México

Los Precriterios 2027 no reflejan aún un cambio estructural claro hacia una senda de mayor crecimiento.

Los Precriterios 2027 llegan en un momento crítico del ciclo político-económico: ya que en el tercer año de gobierno debería ser el año de aceleración del crecimiento. En teoría el tercer año es el punto donde: se materializan las reformas, se consolidan los proyectos de inversión, y se observa el impacto de la estrategia de desarrollo. Sin embargo, los Precriterios 2027 no reflejan aún un cambio estructural claro hacia una senda de mayor crecimiento.

Los supuestos centrales apuntan a un crecimiento de alrededor de 2%, déficit controlado y estabilidad macro como prioridad. Esto sugiere: una estrategia de continuidad macroeconómica, no de transformación. Se puede argumentar que se preserva la estabilidad (lo cual es positivo), pero no se observa un impulso suficiente para romper la trampa de bajo crecimiento.

Si se analiza esta propuesta presupuestal en el entorno del Plan México, se observa que en este esquema se plantea: reindustrialización, aprovechamiento del nearshoring, desarrollo regional (Sur-Sureste), incremento del contenido nacional y desarrollo de infraestructura estratégica. Es decir, un cambio estructural del modelo productivo

¿Dónde está la tensión? Analizando la propuesta se observa: a) Inversión insuficiente, el crecimiento proyectado (~2%) es consistente con: inversión ≈ 21–22% del PIB, sin embargo el el Plan México requiere una inversión ≥ 25% del PIB . Es decir se da una brecha estructural de inversión, ya que se dará un nearshoring sin aceleración clara, no hay evidencia en los Precriterios de un salto en formación bruta de capital y tampoco en exportaciones con mayor contenido nacional. En este sentido el nearshoring aparece más como tendencia pasiva que como política activa.

Un punto clave es el desarrollo regional que es débil en muchas regiones del país, es decir en el ensayo presupuestal no se observan mecanismos fiscales fuertes para: cerrar brechas Norte–Sur o fortalecer capacidades estatales/municipales, se puede argumentar que sin federalismo fiscal activo, el Plan México no territorializa el crecimiento

El verdadero problema es un crecimiento per cápita bajo de alrededor de 1 por ciento, producto de un PIB de alrededor de 2 por ciento, y un crecimiento de la población de 0,9 por ciento lo que resulta en un crecimiento del PIB per cápita de alrededor de 1%. Esto implica un crecimiento insuficiente del bienestar, persistencia de desigualdades regionales y baja convergencia internacional. Se puede argumentar que esto dará por resultado un Plan México “incompleto”.

Los Precriterios sugieren que el Plan México existe como narrativa estratégica, pero aún no como programa de inversión masiva; ni como una política industrial articulada, ni como una estrategia territorial vinculante. El riesgo del tercer año es claro, ya que se puede perder el “momentum” del sexenio, derivado de que si en el tercer año, no despega la inversión, no se acelera el crecimiento y no se consolidan corredores productivos. El resultado puede ser que el resto del sexenio se convierte en administración de la inercia.

¿Qué debería cambiar? Para alinear realmente los Precriterios con el Plan México se requiere un empuje a la inversión pública estratégica, aumento de la infraestructura energética y logística y buscar elevar el multiplicador regional . Para que todo ello se dé se requiere de una política industrial explícita, que genere encadenamientos productivos y el desarrollo de proveedores nacionales .

A lo anterior se debería sumar una reforma fiscal territorial que permita una mayor capacidad recaudatoria local e incentivos regionales diferenciados a través de un financiamiento al desarrollo, dando un rol activo a Nafin y Bancomext y la creación de fondos contracíclicos.

De esta forma se puede argumentar que los Precriterios 2027 reflejan un gobierno que ha optado por la prudencia macroeconómica en su tercer año, pero que aún no traduce el Plan México en una estrategia de crecimiento acelerado. De mantenerse esta línea el resultado es un escenario de estabilidad sin transformación, crecimiento positivo pero insuficiente y un avance limitado en convergencia regional. La disyuntiva es clara: o el tercer año se convierte en el punto de despegue del Plan México, o el sexenio quedará marcado por una oportunidad parcialmente aprovechada.

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