Clemente Ruiz Duran

El turbulento mayo de 2022: Repensando el papel de México

El gobierno mexicano debería enfocar sus esfuerzos para desarrollar alianzas con Asia, buscando que invirtieran en sectores estratégicos.

El mundo se encuentra inmerso en un intenso proceso de transformación. A finales de 2021 nadie hubiera imaginado el inicio de una nueva guerra, que ha polarizado al mundo y ha creado un ambiente de confrontación global. El conflicto se inició en europa central, lo que no se esperaba es que esto sirviera para que Estados Unidos relanzara una política de recuperación de sus posiciones en diferentes partes del mundo. Su protagonismo en el conflicto de Ucrania se ha exacerbado con el viaje del presidente Biden a Japón y Corea del Sur, buscando restar influencia a China en la región, al grado de reiterar su apoyo a Taiwán, cuando esa problemática había quedado zanjada con los acuerdos alcanzados con Kissinger el siglo pasado. Todo apunta a un cambio en la política exterior estadounidense que busca retornar al pasado, poniendo en riesgo la estabilidad global.

En este mundo cada vez más complejo, México requiere rediseñar su estrategia global. Tenemos un paradigma estratégico, China es de lejos el principal socio comercial de México por el lado de las importaciones, en tanto Estados Unidos lo es por el lado de las exportaciones. Compleja dualidad que demanda de una política más activa hacia Asia, en la que se busque atraer más inversiones que permitan a México reducir los macrodéficits que se tienen con estas economías. Con China el déficit en 2021 alcanzó 92 mil millones de dólares; con Corea 15.6 mil millones de dólares y con Japón 13.1 miles de millones de dólares. En conjunto, con la triada se cuenta con un déficit de 121 mil millones de dólares que requiere pagarse con los superávits que alcanzamos con Estados Unidos y Canadá.

Es momento de rediseñar la estrategia con el este asiático, requerimos buscar más inversiones que permitan ampliar la base productiva y con ello mantener una relación más equilibrada con esta tríada del norte asiático. El esfuerzo ha sido mínimo en esta administración, poco se ha hecho para aumentar la inversión de estos países en México, jugamos en las ligas menores. Los gigantes asiáticos están invirtiendo como nunca. Tal es el caso de Samsung, que ha anunciado un programa de inversiones globales por 356 mil millones de dólares, en una amplia gama de productos desde semiconductores hasta productos biológicos. A este respecto conviene mencionar que Samsung ha optado por localizarse en Texas, cerca de Austin, ciudad que se está convirtiendo en un hub tecnológico, con Google, Apple y Tesla. Para atraer esta inversión, el gobierno de Texas ha decidido apoyarlos con 981 millones de dólares. Samsung es la mayor productora de teléfonos celulares en el mundo, no se ha limitado a productos electrónicos de consumo, sino que ha desarrollo tecnologías para la salud. México debería de buscar atraerla para desarrollar conjuntamente tecnologías para la salud.

En este sentido, el gobierno mexicano debería enfocar sus esfuerzos para desarrollar alianzas con el norte asiático, buscando que invirtieran en sectores estratégicos. Sin embargo, pareciera que no existe un programa estratégico enfocado a fortalecer esta relación, las entidades fronterizas deberían buscar esta vinculación, deberían de analizar los mecanismos que están usando los estados fronterizos de Estados Unidos, especialmente Texas, para crear estos nuevos polos de desarrollo tecnológico. El gobierno federal y los estados fronterizos requieren acordar mecanismo para incentivar a las compañías asiáticas a situarse en nuestro territorio, la administración actual tiene que establecer un área de inteligencia comercial que vea lo que se está construyendo en la frontera estadounidense.

Las turbulencias de mayo deben aprovecharse para repensar la diplomacia mexicana, impulsar a los empresarios mexicanos a buscar nuevas oportunidades de negocios en el este asiático. En tanto el mundo descansa, los asiáticos están construyendo una nueva realidad, más tecnificada y con posibilidad de ampliar el bienestar social a parte del escalamiento tecnológico. No podemos descansar, requerimos imprimir fuerza a nuestras relaciones con Asia, es un buen momento para atraer la inversión asiática a los parques industriales del proyecto interoceánico. En este sentido, podríamos construir un hub electrónico a lo largo del istmo. Es una gran oportunidad para México, esperamos que no se nos escape esta oportunidad para ampliar nuestro horizonte tecnológico.

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