Clemente Ruiz Duran

Apostemos por la concertación y el crecimiento

La economía mundial enfrenta una de las coyunturas más difíciles, ya que la nueva variante del COVID-19 muestra que la pandemia se ha convertido en algo endémico.

La economía mundial enfrenta una de las coyunturas más difíciles, ya que la nueva variante del COVID-19 muestra que la pandemia se ha convertido en algo endémico, y que por lo mismo tendremos que convivir con ella por un largo periodo. Esto obligará a establecer una política de prevención más severa, se requiere que las autoridades sanitarias establezcan un programa de preservación de la salud, y no dejar en manos de los medios esta tarea. Es una responsabilidad pública que requiere afinarse momento a momento para evitar contagios y evitar que la población sea víctima de la desinformación. Para México las semanas más difíciles serán las del invierno, posteriormente la intensidad se disminuirá y con ello se podrá impulsar más intensamente el retorno a la normalidad.

Los responsables de la política económica tienen una ardua tarea en este contexto, su tarea principal deberá ser garantizar el crecimiento para 2022, de forma que la expansión permita a México recuperar el nivel del PIB por habitante que tenía en 2018. Este objetivo que parece tan lógico encuentra detractores en ciertos grupos del sector público ante el aumento de la inflación, ante lo cual proponen un aumento en el costo del dinero para controlar el crecimiento de los precios. Es una visión desinformada sobre los orígenes del aumento de los precios, ya que se ha documentado en varios medios que existen disrupciones de abastecimiento, tanto desde el sector agrícola como en las cadenas de suministro globales, así como en el aumento de precios de las materias primas y de la energía.

El lunes pasado el presidente chino Xi Jinping, en su alocución ante el Foro Económico Mundial, mencionó que “el entorno de baja inflación ha cambiado radicalmente” y que el peligro de un repunte de los precios impulsado por múltiples factores está resurgiendo, señalando que: si “las principales economías frenan bruscamente o dan un giro de 180 grados a sus políticas monetarias” para hacer frente a la aceleración de la inflación, la medida podría tener graves consecuencias para los países emergentes, como ya sucedió en 2013. Para evitar riesgos sistémicos, Xi demandó mayor cooperación económica y una apuesta decidida por el multilateralismo.

Esta visión es compartida incluso por instituciones internacionales como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial, que han advertido que los bancos centrales no deben precipitarse a retirar los estímulos económicos, ya que esto podría poner en riesgo la recuperación económica.

Este lunes también la Comisión Europea solicitó la retirada gradual de las medidas de apoyo adoptadas durante la pandemia para evitar una cascada de bancarrotas empresariales. El organismo comunitario cree que ha llegado el momento de aflojar los estímulos y permitir el inicio de una reconversión económica verde y digital que parece llamada a acelerarse a raíz de la COVID-19. La Comisión recomienda, no obstante, que se extreme la cautela para evitar que el previsible aumento de quiebras se lleve por delante a empresas viables o acabe afectando al sector financiero. La propuesta ha sido presentada durante la reunión en Bruselas de los ministros de Economía de la Zona Euro (eurogrupo), que también han debatido sobre la reforma del Pacto de Estabilidad para adaptarlo a la era pospandemia.

En México las empresas cuentan con pocos estímulos, por lo cual la política económica debe ser muy cauta para evitar afectar la recuperación. Un papel protagónico lo tendrá las autoridades monetarias, por lo que deberán evitar el alza en el costo del dinero. En este entorno veremos el debut de la nueva gobernadora del Banco de México, ya que en la próxima reunión de la Junta de Gobierno se tendrá que decidir qué hacer con la tasa de referencia y con ello mandar una señal sobre la ruta que seguirá la política monetaria. Mantener la tasa de interés en los niveles actuales mandaría una buena señal a los mercados y con ello al menos se contaría con un sólido respaldo para la recuperación. Esta decisión, aunque clave, es insuficiente ya que el problema de la inflación y la recuperación depende de desabastos estratégicos. Esto no se arregla con políticas macro, sino que se requiere de un proceso más amplio, para lo cual sería conveniente establecer mesas de diálogo sobre el desabasto estratégico, de forma que estas mesas pudieran identificar áreas en donde el sector público pudiera contribuir a solucionar los desabastos.

Es necesario reconocer que la pandemia desató el problema. La cadena de suministro global altamente intrincada e interconectada está en un proceso de ajuste, esto es lo que realmente está presionando sobre la inflación. Existe desabasto en varios sectores y esto está provocando el alza de precios. Lo que se requiere es que el sector público establezca un diálogo con los productores de cada sector para analizar dónde están los problemas de abastecimiento y en qué medida se puede tramitar que esto se acelere. Esta sería una tarea que la Secretaría de Economía debiera promover para detectar cuáles son los puntos más álgidos en el proceso de abasto y de qué forma se podría reducir el tiempo de espera. Esta tarea es delicada, pero necesaria. En esta perspectiva el diálogo es el que puede promover un crecimiento sólido con menores niveles de inflación.

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