Clemente Ruiz Duran

Acuerdos con Estados Unidos: necesidad de profundizar

La reunión binacional México – EU para suplantar la iniciativa Mérida no logra profundizar en las causas de inestabilidad que existen en la frontera sur del país.

La reunión binacional México – EU para suplantar la iniciativa Mérida por la del “Entendimiento Bicentenario por la Seguridad, Salud Pública y Comunidades Seguras” no logra profundizar en las causas de inestabilidad que existen en la frontera sur del país, reiterando nuevamente la intención de lograr una alianza para reducir la violencia en la zona de la frontera y desmantelar las redes criminales. A lo anterior se sumó la intención de Estados Unidos de comprometer un presupuesto mayor para reforzar la seguridad en la región. Durante los 13 años de existencia de la Iniciativa Mérida, México recibió de Estados Unidos más de 3,000 millones de dólares en recursos, equipo y capacitación para las fuerzas armadas, incluyendo 432 millones de dólares en los tres años de la actual administración. Este acuerdo no profundiza sobre la realidad que se vive en la frontera sur de México, sino que reitera una visión de construir una barrera para la migración hacia Estados Unidos.


Después de terminada la reunión el lunes pasado el Presidente Biden envió un mensaje al Presidente López Obrador en donde señala que “no hay mejor momento para transformar nuestra relación bilateral”, asegurando que espera ampliar la cooperación, “específicamente aumentando la inversión en el sur de México y el norte de Centroamérica”, aunque no se señalaron rutas específicas o financiamiento concreto en esta vía. En su misiva mencionó que Estados Unidos también está poniendo a prueba programas de transferencias de efectivo condicionadas en la región, mencionando que están interesados en aprovechar las observaciones y lecciones de los programas existentes y por implementarse en Centroamérica, compartir las mejores prácticas y considerar una posible actividad piloto conjunta”


El mandatario estadounidense señaló en su carta que comparte la visión de México de impulsar “un sistema migratorio que proteja humanamente nuestras respectivas fronteras, amplíe las vías legales de oportunidades y protección en los Estados Unidos, considere las solicitudes de asilo de manera justa y eficiente, reduzca la migración irregular y aborde las causas fundamentales de la migración”.


Las raíces de la violencia en la frontera y de la migración irregular desde Centro América son los bajos niveles de vida de la región, Guatemala tiene un PIB por habitante 4,603 dólares, Honduras de 2,406 dólares, El Salvador de 3,799 dólares, y Nicaragua de 1,905 dólares. Esto hace evidente que la migración obedece a factores económicos en el anhelo de vivir mejor. Su aspiración es viajar para integrarse al sueño americano, en donde el PIB por habitante es de 63,544 dólares; para los centroamericanos la construcción de su imaginario es llegar a un lugar donde todo es mejor o en su caso, de no alcanzar a llegar al sueño americano, quedarse en México donde el PIB por habitante es de 8,347 dólares.


En esta perspectiva una política de seguridad no parece ser la solución a estos problemas, se requiere de una estrategia más ambiciosa que ayude a la transformación de la región. Se requiere que Estados Unidos y México diseñen acuerdos con sus empresarios para que instalen fábricas en la región y se pueda aumentar el nivel de comercio que actualmente se tiene, el comercio de México hacia Centroamérica es sólo de 1,5 por ciento de nuestras exportaciones y el 0.6 por ciento de nuestras importaciones. Cuestión similar acontece con Estados Unidos, aunque con niveles más elevados de comercio, para Europa y China la región es aún más marginal. En esta perspectiva, el enfoque de los acuerdos para mantener la seguridad en la frontera debiera atacar las raíces del retraso en la región Centroamericana, que es sobre todo la falta de inversión en sectores estratégicos que permitan elevar el nivel de vida.


Una propuesta en este sentido sería la creación de cadenas regionales de valor que articulen redes de producción con mayor valor agregado, en este esfuerzo debería sumarse no sólo Estados Unidos y México, sino invitar a que se sumen países como Colombia, e incluso sumar a países y entidades extra regionales como la Unión Europea y China. Se requiere de un esfuerzo mayor ya que por más barreras que se pongan en la frontera y se gaste más en seguridad, las raíces no se están atacando y por lo mismo esto lleva a que México tenga que asumir el convertirse en una barrera para la migración. Para la creación de cadenas de valor regionales se requiere que Estados Unidos y México constituyan un grupo de empresarios que analicen qué tipo de empresas se pueden instalar en la región y qué apoyo pueden recibir. Esta es una tarea pendiente que requerirá de mucho esfuerzo para poderse concretar, sin embargo, es la única ruta que puede asegurar la permanencia de los centroamericanos en sus países. De no construirse una estrategia alternativa los gastos para hacer más segura la frontera del sureste mexicano se incrementarán y traerán mayor inestabilidad regional.



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