Clemente Ruiz Duran

Tercera ola, cambio climático y economía

Se esperaba que la vacunación ayudara a frenar los contagios, pero esto no ha sucedido, hemos alcanzado 2.9 millones de personas contagiadas, con una tasa de letalidad de 8.4 por ciento.

Las noticias sobre la pandemia no son nada alentadores, la nueva cepa delta ha resultado ser más contagiosa y de propagación más rápida. Se esperaba que la vacunación ayudara a frenar los contagios, pero esto no ha sucedido, los contagios han seguido elevándose y hemos alcanzado 2.9 millones de personas contagiadas, con una tasa de letalidad de 8.4 por ciento. La vacuna ha ayudado a contener las muertes, pero no su propagación, los hospitales están saturados en varias regiones del país, un punto neurálgico de esta nueva fase se encuentra en el istmo de Tehuantepec, en San Martín Tequisistlán en el estado de Oaxaca, una región de bajos ingresos con pocos recursos para atender la pandemia. Esta tercera ola reitera la debilidad de los sistemas de salud en el país, en donde la red hospitalaria resulta insuficiente para enfrentar el rebrote de la pandemia.

Regionalmente se puede observar que el ritmo de hospitalizaciones se está incrementando especialmente en la ciudad de México, Nayarit, Colima, Baja California Sur, Quintana Roo, lo que está presionando para una respuesta de política pública que ayude a resolver los nudos hospitalarios que se están volviendo a generar, hubo un optimismo mal fundado y se desmantelaron espacios que se habían habilitado para la atención de la pandemia, como es el caso del Centro Banamex en Sta. Fe. Esto requiere de nuevos acuerdos público – privados para atender la pandemia, el esquema de vacunación, sin lugar a duda, deberá continuarse para abarcar a toda la población mayor de 18 años. Sin embargo, tenemos que estar conscientes de que se requiere mantener una disciplina para lograr contener la tercera ola. Tenemos que combinar la política de salud con políticas de prevención ya que es muy temprano para volver a la normalidad prepandemia, reuniones multitudinarias pueden tener efectos inesperados de contagio, de igual forma el uso del tapaboca requiere ser una práctica mínima de convivencia. El intentar acelerar el regreso a clases debería evaluarse a profundidad, para evitar que los centros escolares se conviertan en nuevos núcleos de contagio. A pesar de las dificultades que presenta el teletrabajo, este puede preservarse hasta que los niveles de contagio sean mínimos. En esta perspectiva la Secretaría del Trabajo debiera proponer nuevas medidas para la convivencia laboral, tanto en las fábricas, en las oficinas, como en el comercio, no se debe esperar que por sí solas las prácticas laborales puedan autoregularse para impedir los contagios.

A la pandemia han venido a sumarse los efectos negativos del cambio climático que están asolando a todo el territorio nacional, y que en otras latitudes se están presentando como desastres apocalípticos. Por una parte los incendios que se están dando en Estados Unidos provenientes de la sequía, se han presentado de igual forma en otras latitudes como es el caso de Turquía. A lo anterior se suman las lluvias torrenciales que se han presentado en Alemania, en China y en México, que muestran que estamos entrando a una nueva etapa del desarrollo de la humanidad. Esto no es pasajero, la previsión es que estos sucesos se multipliquen si no logramos acotar el calentamiento global. Ha iniciado una nueva era del ser humano en el planeta Tierra, derivado de una economía que ha explotado los recursos naturales sin cuidar su preservación para el largo plazo.

Los efectos del cambio climático requieren de un programa de largo plazo que permita acotar los daños y preservar los recursos naturales. La economía del petróleo no se ha modificado, seguimos consumiendo demasiado petróleo, la transición hacia energías limpias es muy bajo, los mayores consumidores de energía son China, Estados Unidos, India, Rusia, Brasil, Corea del Sur, Canadá, Alemania, Irán, Indonesia y Francia. Estos países deberían asumir su responsabilidad para reducir el consumo de energía, utilizando más energías renovables, como es el caso de la energía eólica y solar cuyos principales productores son Alemania, España, Reino Unido, Portugal y Nueva Zelanda.

México cuenta con una baja producción eólica y solar, sin embargo, en la presentación del Informe Nacional Voluntario sobre la Agenda 2030 en México por parte de la secretaria de Economía, Tatiana Clouthier, se señalaron algunos puntos positivos que dan esperanza, al señalarse que las seis nuevas centrales de generación de energía eléctrica que se están construyendo son de ciclo combinado y que se tiene un plan de inversión para modernizar 14 centrales hidroeléctricas de aquí al finalizar el sexenio, y un proyecto de energía fotovoltaica en Sonora, en Puerto Peñasco, que se asume será el más grande América Latina.

Debemos ser conscientes que el control de las pandemias, la actual y las que vengan, estarán vinculados al esfuerzo que realicemos para contener la destrucción del medio ambiente, cuya preservación será el punto toral para contener el surgimiento de virus pandémicos. Se requiere de un esfuerzo mayúsculo para contener la pandemia y a la vez modificar la estructura de la economía, esperamos que en el nuevo Presupuesto se presenten elementos que muestren que existe la voluntad política por la contención de la pandemia y para la reconversión energética basada en energías limpias.

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