Clemente Ruiz Duran

Fortalecimiento de la democracia: momento para un rediseño estratégico

El debate sobre las elecciones fue amplio y mostró la pluralidad que existe en nuestra sociedad, hoy es momento de iniciar un debate de cómo realizaremos la reconstrucción del país.

El país ha salido fortalecido de la elección 2021, ganó la democracia y eso es una buena señal para la economía. México ha fortalecido sus instituciones y con ello ha mostrado al mundo la solidez de su sistema político. Ganó el país, los resultados muestran que las fuerzas políticas podrán debatir ampliamente sus iniciativas en el Congreso, lo que es una gran ganancia para la democracia. Estos resultados fueron una magnífica carta de presentación para la visita de la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, a quien se le pudo mostrar que somos un país de instituciones y que ese es nuestro punto de entendimiento con el resto del mundo.

El debate sobre las elecciones fue amplio y mostró la pluralidad que existe en nuestra sociedad, hoy es momento de iniciar un debate de cómo realizaremos la reconstrucción de un país que ha estado sumido en una pandemia durante año y medio. No podemos pensar que es cuestión de un regreso al pasado, buscando echar a andar los motores del pasado, tenemos que ser conscientes de que el mundo que se nos presenta se ha rediseñado, las fuerzas del mercado actuaron y fortalecieron un modelo de desarrollo más desigual, especialmente en el sur en donde la situación demanda una reestructuración a fondo, ya que es punto de justicia para los mexicanos y de entendimiento con los centroamericanos.

La pregunta que surge es: ¿por dónde empezar? ¿cuáles son esos nuevos parámetros para interpretar la nueva realidad? El alejamiento social se pudo mantener gracias a la digitalización, claro, eso para los más privilegiados que contaban con internet y con equipos de cómputo para realizar trabajos a distancia. Sin embargo, hubo varios grupos de la sociedad que no contaban con estos recursos y tuvieron que vivir esta situación en lo que podríamos llamar una economía de subsistencia. A ellos es a los que tenemos que dar respuestas, es a la población que debieran dedicar sus primeras palabras los recién electos diputados. A todos aquellos a los que la pandemia les cambió su vida.

El escenario anterior se vuelve más complejo cuando vemos la situación de la informalidad, los que no pueden tener registro adecuado en la economía. La población ocupada informal, que comprende tanto a los ocupados que son laboralmente vulnerables por la naturaleza de la unidad económica para la que trabajan, como aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo, de acuerdo con Inegi en el primer trimestre de 2021 fue de 29.2 millones. La tasa de informalidad en las localidades rurales fue de 77.3 por ciento en el primer trimestre de 2021, mientras que en las localidades más urbanizadas fue de 42.5 por ciento. Por entidad federativa, Oaxaca con 79.7 por ciento, Guerrero con 76.1 por ciento y Chiapas con 74.2 por ciento reportaron los porcentajes más altos de informalidad laboral; en cambio, Chihuahua con 34.3 por ciento, Nuevo León con 34.9 por ciento y Baja California con 35.8 por ciento registraron los menores niveles durante el primer trimestre de 2021. Es obvio que por donde requerimos empezar es por las localidades rurales y los estados del sur en donde se suma la frontera desdibujada por la geografía y por lo mismo zona de inmigración centroamericana.

Los nuevos representantes populares requerirán hacer frente a esta situación y presentar iniciativas que ayuden a los damnificados por la pandemia, por pérdida de empleo o por su desestructuración laboral, o bien por su pertenencia a la informalidad. Se requiere hacer claros los números de esta situación para lo cuál deberían formar una comisión en la Cámara de Diputados que analice la situación del mercado laboral y propongan salidas a esta situación.

La propuesta es que la nueva Cámara de Diputados tenga dentro de sus primeras tareas discutir la situación del mercado laboral, de forma que elaboren un diagnóstico y recomendaciones para atender la emergencia y no se siga con las inercias planteadas en los Pre-criterios de Política Económica 2022. Es necesario que se mida el efecto que cada partida tiene sobre el empleo y garantizar que se destinen recursos suficientes para resolver los problemas más urgentes del empleo y plantear un presupuesto especial para fortalecer la economía del sur del país. Vale la pena mencionar que en otras latitudes se está dando importancia prioritaria al mercado laboral, en Estados Unidos el presidente Biden envió al Congreso un ambicioso proyecto de presupuesto para apoyar a los diferentes grupos golpeados por la pandemia y a la vez impulsar una política industrial agresiva. Tanto los republicanos como los demócratas están a punto de aprobar un presupuesto de $247 mil millones de dólares para atender a la economía, que de aprobarse pondrá en marcha la propuesta de política industrial más amplia en la historia de Estados Unidos.

Esperamos que los nuevos legisladores no escuchen el canto de las sirenas y se dejen llevar por las melodías neoclásicas de la austeridad republicana, es el momento del gasto público agresivo para dinamizar a la economía, es la oportunidad para un rediseño estratégico del presupuesto. La historia nos ha enseñado que el debate es la forma como se fortalecen las democracias y se construyen los espacios necesarios para resolver los grandes problemas nacionales, debatamos y sentemos las bases de una economía más equitativa.

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