Claudia Olguin

Office pods

Si bien, este es un concepto que apenas vislumbran algunos emprendedores en ciudades como Singapur y Shanghái, se trata indudablemente de una variable que ha detonado la pandemia.

La demanda de nuevas opciones al empleo remoto, producto de la pandemia por el COVID-19, aceleró el crecimiento de las office pods o cabinas de trabajo rentadas bajo demanda y abrió el camino a alternativas que permitan complementar la actividad laboral desde casa.

Si bien, este es un concepto que apenas vislumbran algunos emprendedores en ciudades como Singapur y Shanghái, se trata indudablemente de una variable que ha detonado la pandemia.

Y es que el trabajo en casa en las grandes ciudades, implica considerables retos. Entre ellos el tamaño de los inmuebles insertados en desarrollos verticales, la falta de multifunciones del hábitat y la convivencia de sus habitantes.

Lo que en un inicio se dio como solución a la emergencia, ha venido complicando el día a día de millones que ahora se enfrentan a retos, como mantener el equilibrio entre el trabajo, la vida privada y la productividad de los millennials y la Generación Z que vivían con sus padres o las generaciones con familia.

Como el área de Occupier Research Greater de Cushman & Wakefield China lo sugiere son resultado de esas limitaciones.

Switch basada en Singapur lidera en el mercado de módulos de oficina y se posiciona como la primera plataforma bajo demanda del lugar de trabajo en el mundo, con más de 30 ubicaciones establecidas. Sus oficinas y espacios rentables incluyen ubicaciones en centros comerciales, hoteles, oficinas y espacios de trabajo conjunto.

Otro caso, es la firma Shui On que en Shanghai desarrolló un concepto de espacio de oficina en sus espacios administrativos donde operan cápsulas que se ocupan un promedio de 4.3 horas por día, y con un significativo promedio en los fines de semana.

Lo anterior ha obligado al negocio inmobiliario a reinventar muchas de las fórmulas de negocios que funcionaron por décadas. En específico, las que aplicaron en el mercado de oficinas.

Es justo este segmento que con casos como los mencionados en China pudiera adoptarse, de tal razón que logren salir de un año complejo con oficinas vacías producto de la pandemia.

Es una opción para elevar la ocupación y monetizar el espacio disponible, además de abrir espacio a usuarios temporales en otras industrias afectadas, como la hotelería que en sus centros de negocios pudieran recibir módulos de oficina para miembros escalonados o con tarifas de descuento.

La rentabilidad de esa decisión que pudiera expandirse en otros mercados, se vincula con la rentabilidad para propietarios e inversionistas. En China, el costo por m2 de edificarlos actualmente se estima entre $309 y 464 dólares, respecto a un rango de arrendamiento mensual promedio de entre $154 a $232 dólares por m2.

Lo paradójico de este modelo es que una vez más, la ubicación es un componente estratégico de su éxito, la otra está vinculado con el tipo de activo. Es una realidad mejorada que abre la discusión de los últimos meses respecto al futuro de las oficinas.

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