Claudia Olguin

Oficinas mixtas y remotas

El COVID-19 han colocado sobre la mesa de tomadores de decisión elementos que superan el debate entre quienes apuestan por el fin de las oficinas y quienes piensan que el trabajo será al 100% remoto.

Tras su redefinición los espacios de trabajo tras el COVID-19 han colocado sobre la mesa de tomadores de decisión elementos que superan el debate entre quienes apuestan por el fin de las oficinas y quienes piensan que el trabajo será al 100% remoto.

Ninguno de estos polos es definitivo. En el centro figuran los esquemas híbridos, la flexibilidad de la estructura laboral y sobre todo, la combinación de distintas fórmulas.

En nuestra reciente perspectiva comentamos el peso específico que ha tenido el trabajo remoto, su participación de hasta 30% en las actividades cotidianas, una vez que el regreso sea una realidad distinta al confinamiento.

Por otra parte, es claro el avance que experimentan los sistemas de oficinas y espacios corporativos flexibles, y su participación en el inventario de oficinas en Ciudad de México (CDMX), Guadalajara y Monterrey.

Más allá de lo aparente, la irrupción del bienestar en los espacios corporativos es parte de las nuevas estructuras con las que no sólo se renegocian nuevos contratos de espacio, muchos de ellos cambiados a pesos y con plazos menores a los tradicionalmente pactados antes de la pandemia.

Se trata, como sugiere un listado de previsiones que hace unos días compartió CBRE, de una nueva competencia: la de propietarios por inquilinos y la de empresas por empleados. Es una era en la que los entornos de trabajo serán determinantes para crear espacios de alto rendimiento y productividad, comunicadas a través de áreas abiertas en pro del trabajo colaborativo, es decir estructuras con un gran número de reuniones mixtas que combinen la presencia física y remota.

Para lograrlo, serán necesarias herramientas de software de integración virtual, así como pantallas, micrófonos y cámaras que reduzcan las desventajas de reuniones a distancia.

Muchos edificios AAA o clase A, ya integraban conectividad en su operación, sin embargo, ahora se trata de carreteras robustas de la información en la que el trabajo físico y remoto avance a la misma velocidad.

Pero la transformación va mucho más allá. Ahora las oficinas privilegian el “espacio común”, sobre el “espacio privativo” que hagan posible más tiempo en proyectos colectivos, que tareas individuales. Significa un modelo distinto de espacios flexibles no-asignados donde el colaborador pueda elegir distintas formas de trabajo en función de su eficiencia y preferencia de movilidad.

Y no sólo eso, los diseños de espacios corporativos avanzan hacia los espacios más amplios, lugares no asignados y enfocados en el wellness de los empleados, servicios y amenidades como gimnasio, conserjería, salas de meditación y bienestar, estaciones de café con alimentos saludables, entre muchos otros.

En relación con el teletrabajo, la visión de CBRE se enfoca en encuestas en las que 8 de cada 10 empleados lo prefieren, hasta en un 50% de su tiempo laboral.

Con la idea de que las oficinas permanecerán, sí pero integrando con sistemas opcionales la flexibilidad, de tal razón que la presencia física que genera cultura corporativa, tendrá que adecuar formas para crear sentimiento de pertenencia, enseñanza o mentoring para empleados jóvenes y una estructura distinta de medir la productividad.

En suma, serán espacios más amplios, saludables y donde las decisiones inmobiliarias, dejen de estar definidas por áreas contables. Ahora requerirán la participación de la alta dirección, recursos humanos y sistemas.Son tiempos de profunda transformación.

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