Planeación: El proceso de formulación de la estrategia
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Planeación: El proceso de formulación de la estrategia

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Planeación: El proceso de formulación de la estrategia

11/10/2019

En la Grecia de tiempos de Aristóteles (siglo V AC), Estrategia (στρατεγια) significaba el arte de mandar, es decir, planear y llevar a cabo una campaña militar mientras que el estratego era quien dirigía la batalla. La palabra pasó de esos orígenes militares a los del mundo de los negocios.

Lejanos tiempos en que un buen general podía acabar como director de empresa como fue el caso del general Robert E. Wood, quien fue un gran director general de Sears y Roebuck en sus tiempos de gloria o el general Dwight D. Eisenhower que sirvió en dos periodos presidenciales como presidente de Estados Unidos.

Como en el terreno militar, se suponía que la estrategia era responsabilidad del supremo líder y de un selecto grupo de sus más brillantes y mejores colaboradores.

A pesar de que el problema de planear la estrategia, o mejor dicho “formularla” —un proceso conocido como planeación estratégica—, resultaba un reto interesante tanto para académicos como para hombres de negocios, no existía un acuerdo sobre la manera de hacerlo.

Planeación y dirección estratégica

Por su parte, a mediados de los sesenta, otro gran maestro, Igor Ansoff, señaló una importante diferencia entre lo que definió como Planeación Estratégica y la Dirección (management estratégico). Ansoff señaló que la Dirección estratégica consta de tres partes:

1. Planeación Estratégica. El proceso mediante el cual se formula la estrategia.

2. Capacidad de la empresa de hacer realidad sus planes estratégicos. Ejecutar o implementar la estrategia.

3. Capacidad de la empresa en manejar su propia resistencia interna al cambio.

“Algunas empresas se vuelven refinadas máquinas para generar estrategias que después no se pueden implementar”, observó Ansoff. Este es el conocido fenómeno de “parálisis por análisis” al hacer la planeación estratégica, y en muchas empresas, condujo a suprimir simple y llanamente el departamento de Planeación Estratégica.

Visión VS. Plan

Otro estudioso del management, Henry Mintzberg, identificó 10 escuelas de pensamiento estratégico, para acabar concluyendo que ninguna era la buena, pues describían, formalizando, estrategias que ya existían. Mintzberg señaló que la estrategia es una Visión, algo que se deseaba alcanzar, no un plan de acción para lograr un objetivo.

Y así, poco a poco, la planeación estratégica fue perdiendo relevancia. Se había vuelto muy onerosa: patrimonio de firmas de consultoría internacionales que a menudo cobrarán caro a sus clientes por hacerles su planeación estratégica y casi desapareció como una función del staff.

En sus primeros años como director general de General Electric, Jack Welch, en 1983, desbandó el departamento de planeación estratégica. Welch era de la idea que los 200 ejecutivos que lo conformaban estaban demasiado metidos con estados financieros y no se ocupaban de nuevos negocios o visiones de mercados nuevos.

Welch mantuvo la planeación estratégica pasándosela a los encargados (jefes) de sus 12 principales unidades de negocio. Ellos se reunían cada verano en sesiones de días completos para analizar la estrategia con él. Estos encargados estaban obligados a ver simultáneamente el corto plazo y cuatro años hacia adelante.

Y así vemos ahora a compañías muy exitosas como Apple y Google, en Estados Unidos; Herdez en México o, en su momento, el restaurante “El Bulli”, en España; donde la planeación estratégica (y también los esfuerzos de innovación) se vuelven prácticamente una actividad continua, casi diaria, del personal de la empresa. Donde se asignan recursos independientes de tiempo, dinero, lugares físicos, partidas de presupuesto asignado y otras necesidades para poder llevar a cabo esta acción y fomentar y promover la innovación.

Concluyo con un comentario del profesor Gary Hamel, quien subraya la importancia del tema: “Es sorprendente que los jóvenes, que son los que viven más cerca del futuro, sean los que menos participan en los ejercicios de creación estratégica, es decir planeación estratégica”. Hamel deja implícito que la estrategia tiene que ver con pensar en el futuro y que, para aumentar la calidad de la planeación, es buena idea tomar en cuenta a los jóvenes que son los que viven más cerca del futuro.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.