Carlos Ruiz Gonzalez

Planeación: el proceso de formulación de la estrategia

El proceso de formulación de la estrategia puede variar en función de la organización y de su particular contexto, ya que es un proceso que abarca varias etapas.

“La planeación estratégica no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de decisiones presentes”.

Peter Drucker

“La estrategia consiste en estirar recursos limitados para adaptarse a aspiraciones ambiciosas”.

C. K. Prahalad

La formulación de la estrategia es un proceso sistemático y creativo que ayuda a las empresas y organizaciones (o incluso a cualquier proyecto) a definir su rumbo y a alcanzar sus objetivos. Es una tarea compleja que requiere de una comprensión profunda del entorno en el que opera la organización, de sus recursos y de sus capacidades, de sus limitaciones, de las oportunidades y las amenazas que presenta el entorno, además de las metas y objetivos que pueda y quiera alcanzar.

El proceso de formulación de la estrategia puede variar en función de la organización y de su particular contexto, ya que es un proceso que abarca varias etapas interrelacionadas, aunque casi siempre incluye los siguientes pasos:

1. Definición de la misión, visión, filosofía y valores. La organización debe definir su misión (su propósito y razón de ser), su visión (lo que aspira ser a largo plazo) y su filosofía y valores (los principios y creencias que guían su comportamiento y toma de decisiones).

2. Diagnóstico del sector (entorno). En esta fase, la organización debe analizar el entorno en el que opera, incluyendo el análisis de las tendencias, identificando oportunidades y amenazas del mercado, la competencia, los clientes, los proveedores, los posibles competidores a futuro y los reguladores.

3. Diagnóstico interno (autodiagnóstico). En esta fase, la empresa debe analizar sus propios recursos y capacidades (fuerzas), incluyendo su cultura organizacional, su estructura, su capital humano, sus sistemas y procesos. También habrá de identificar sus debilidades (limitaciones).

4. Opinión de los clientes. Aunque estrictamente hablando los clientes se encuentran en la etapa del entorno, conocerlos bien y saber su opinión es tan importante que lo colocamos aparte. Existen varios tipos de clientes que debemos tomar en cuenta: los que tenemos actualmente, los que nos abandonaron (investigando por qué lo hicieron) y los que quisiéramos tener. Tendremos que identificar sus necesidades, la manera en la que las están resolviendo y cómo podíamos ayudarles a resolverlas más eficazmente.

5. Modelo de negocio. En esta parte lo esbozaremos con base en las cuatro etapas anteriores; se trata de definir:

• Quiénes serán nuestros clientes especificando qué perfil tienen y qué necesidades pretendemos satisfacer.

• Cuál será nuestra propuesta de valor para ellos, en términos de calidad, precio, atributos de servicio y cantidad.

• Cómo le haremos para entregar esa propuesta de servicio o producto al cliente. Esta es la parte de operaciones, lo que en inglés llamamos delivery.

• Dónde y cómo generaremos la utilidad.

6. Opciones estratégicas (identificación). Se deben identificar diferentes opciones estratégicas para que la empresa alcance sus objetivos. Estas pueden incluir estrategias competitivas, de desarrollo o de nicho, entre otras, como de crecimiento, consolidación, diversificación, integración vertical u horizontal, y hasta de retirada. Aquí tendremos que evaluar y seleccionar las estrategias más adecuadas en función de su viabilidad, factibilidad y sostenibilidad, pensando ya en posibles indicadores de rendimiento y planes de acción correspondientes.

7. Establecimiento de objetivos. La empresa debe establecer objetivos a corto, mediano y largo plazos, que sean específicos, medibles, alcanzables, relevantes y temporales. Puedes utilizar, por ejemplo, la metodología SMART de la que ya hemos hablado.

8. Estrategia. Se desarrolla un plan estratégico detallado que incluye acciones concretas, asignación de recursos, plazos y responsabilidades.

9. Ejecución y control. Una vez que la estrategia se pone en marcha, es fundamental monitorear su ejecución y realizar ajustes según sea necesario. El control constante permite asegurar que la estrategia se esté implementando de manera eficaz y que se estén alcanzando los objetivos establecidos, algo crucial para su éxito.

La formulación de la estrategia es un proceso que requiere de una revisión y actualización periódica, en función de los cambios en el entorno y en las circunstancias internas de la empresa. Además, es muy importante involucrar a todos los miembros de la organización en el proceso de formulación de la estrategia, para garantizar su compromiso y aportación en el logro de los objetivos.

COLUMNAS ANTERIORES

El arte de escuchar al cliente
Oportunidades y amenazas; algunas consideraciones

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.