Competencia 2.0

El negocio de la diversidad

Mena dice que en las empresas persiste el problema grave de discriminación por género, preferencia sexual y raza, en detrimento del mayor crecimiento de las firmas

Recientemente hemos visto un auge de políticas de equidad y de diversidad en las empresas. Muchas firmas presumen compromisos de diversidad e inclusión que supuestamente permiten que más personas tengan acceso a la escalera corporativa. La realidad en las empresas, y en general en las instituciones mexicanas, es muy diferente y es un problema que está afectando los resultados de las firmas.

La evidencia muestra que en las empresas seguimos con un problema grave de discriminación por género, preferencias sexuales y raza, entre otras. En especial en México, la llamada 'pigmentocracia' afecta muchos ámbitos, pero en especial las posibilidades de crecer en una empresa y el entorno económico de las personas, como lo demuestran las recientes encuestas y estudios como el publicado por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias (Monroy et al, 2018), donde se demuestra que las personas de tez más oscura tienen menos oportunidades. Seguimos con menores ingresos por similar trabajo para las mujeres y problemas por la mala práctica de estereotipar a los llamados millennials.

Un reciente estudio publicado por la prestigiosa revista Harvard Business Review (HBR, Krentz, 2019) encontró que, si bien los esfuerzos de promover diversidad en las empresas se están incrementando de manera muy importante, alrededor de tres cuartas partes de los grupos minoritarios no sienten que han sido beneficiados por estos programas.

Las instituciones no logran dar en el clavo. La receta de una declaración de equidad claramente no es suficiente. El problema es que los operadores de dichos programas y los tomadores de decisión siguen menospreciando el nivel de esfuerzo y trabajo diario que esto realmente requiere. En la encuesta que da origen al mencionado estudio de HBR se refiere cómo al menos la mitad de los miembros de grupos minoritarios consideran que la discriminación se da en el día a día, en una actitud no consciente, pero sí constante, de los miembros de los grupos mayoritarios que los divide. Para funcionar, los programas antidiscriminación y de diversidad requieren intervenciones que sean monitoreadas, entrenamiento para eliminar desviaciones y adiestramiento cultural real. Un reciente esfuerzo de la agencia Bloomberg pretende generar una herramienta avanzada para medir la efectividad a través del Índice de Equidad de Género (GEI), que permitirá medir avances y es un buen ejemplo de herramienta de medición.

Este tema es especialmente importante para las nuevas generaciones. Los jóvenes, y en especial las minorías, buscan cosas muy específicas: flexibilidad real, ayudas en su rol de padres, protección en los riesgos de salud y capacitación para el trabajo, entre otras.

Estudios recientes en todo el mundo demuestran las importantes ventajas de promover la diversidad. En el caso de mujeres, por ejemplo, el banco Credit Suisse publicó un reporte donde se considera que aquellas compañías con al menos 15 por ciento de mujeres en sus puestos directivos, eran 50 por ciento más rentables que aquellas que tenían menor número de ellas. Un estudio de la consultora McKinsey del 2015 reporta que las compañías con mayor diversidad étnica y cultural representa 33 por ciento más probabilidades de tener mejores resultados financieros que el promedio, y aún más, cuando la diversidad se presenta a nivel del consejo de administración, las probabilidades de mejores resultados que el promedio suben al 43 por ciento.

Tener una diversidad real beneficia a las instituciones a obtener y retener el mejor talento, mejora la innovación en la institución y al final es un factor para que las empresas obtengan mejores resultados. El tema de diversidad y equidad es un tema de negocio y eventualmente se refleja en el balance. Las razones son claras; las empresas con gran diversidad en sus empleados, y en especial en sus órganos directivos, reflejan mejor sus bases de clientes, consumidores y les permite tomar mejores decisiones.

Por efectos de la pirámide poblacional, las empresas tendrán que competir cada vez más por la fuerza laboral calificada. Mantener y especializar empleados será uno de los mayores retos. En este sentido, las instituciones que más hagan por promover la diversidad de manera efectiva tendrán una ventaja importante frente a su competencia.

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