Benito Solis

Dólar sube de $16.90 a $18.44 en unos días: una “probadita” de lo que puede suceder

El aspecto positivo de un tipo de cambio debilitado es que beneficia a los exportadores, al ser más competitivos en los mercados internacionales.

Para muchos fue inesperado el cambio del precio del dólar en unos días en las semanas pasadas. Esto no ocurrió como resultado de las diferentes declaraciones de funcionarios mexicanos o extranjeros; tampoco fue provocado por el recrudecimiento del conflicto bélico en Medio Oriente y el consecuente aumento en el precio del petróleo y sus derivados; tampoco se debe a la detención de narcotraficantes en distintas partes del mundo y sus declaraciones a las autoridades norteamericanas, aunque todo lo anterior podría tener un impacto marginal. El cambio en el precio de la divisa resulta principalmente del incremento en la tasa de interés de referencia del banco central de Estados Unidos, es decir la llamada Fed, en 0.25% el mes pasado, que no fue acompañado por un aumento en la tasa del Banco de México. Hay que enfatizar que esta modificación en el tipo de cambio, no solo sucedió con el peso, sino también con otras monedas.

El mercado cambiario internacional del peso mexicano es varias veces superior al que existe dentro del país, por lo que es quien fija el precio. Nuestra moneda es una de las cinco divisas de un país emergente que más opera en los mercados internacionales durante las 24 horas del día, siendo muy líquido y confiable. Esto resulta por varias razones, destacando que el peso no tiene control de cambios, que ha demostrado en varios años que tiene relativa estabilidad y sin obvia intervención del gobierno, es de un país sin elevada inflación y, sobre todo, basado en un banco central el cual posee integrantes técnicos en su Junta de Gobierno, así como de su equipo administrativo, de investigación y de regulación bancaria. Además, su legislación le impide que financie el déficit del Gobierno Federal, lo cual se ha respetado en las pasadas décadas. Por lo mismo, cambios importantes en los puntos anteriores impactarían de manera grave al peso.

Hay que enfatizar que la economía es una gigantesca red de equilibrios y cualquier cambio en alguna variable tiene efectos en un sinfín de sectores económicos y grupos sociales, beneficiando a algunos, pero pudiendo perjudicar a otros en distintas medidas. Por ejemplo, elevar las tasas de interés en México, por seguir la reciente política de Estados Unidos, eleva el costo de la deuda de las distintas empresas, de los usuarios de tarjetas de crédito y principalmente del gobierno, el mayor deudor del país. Esto a su vez eleva el déficit fiscal, lo que a su vez presiona la calificación soberana.

Sin embargo, al no subir la tasa en México se ha propiciado que el tipo de cambio se debilite, lo que aumenta el costo de las importaciones, que a su vez incrementa los precios dentro del país, resultando en mayor inflación. Esto castiga a los consumidores y al final presiona las tasas de interés al alza. Además, la devaluación encarece el servicio de la deuda que esté denominada en dólares, perjudicando el déficit fiscal.

Sin embargo, el aspecto positivo de un tipo de cambio debilitado es que beneficia a los exportadores, al ser más competitivos en los mercados internacionales. Otro aspecto positivo es que hace más atractivo para los turistas extranjeros visitar nuestro país, al mismo tiempo que a los turistas mexicanos se les reduce el interés de salir al extranjero en vacaciones.

Un cambio muy importante que afectaría todo el equilibrio macroeconómico que hay en el país en este momento es que la deuda del Gobierno Federal perdiera el Grado de Inversión. Esto se debe a que los grandes fondos de inversión internacionales, así como bancos y otras institucionales financieras reguladas tienen como requisito solo invertir en deuda de países que tengan este tipo de calificación. Si México lo perdiera habría un retiro masivo de inversiones de nuestro país, lo que resultaría en un incremento importante en el tipo de cambio, lo que al final elevaría las tasas de interés, así como de la inflación, provocando una recesión. Tal vez pasarían décadas de ajustes para poder recuperar esta calificación.

Hay que resaltar que el actual equilibrio económico del país se debe principalmente a la actual política monetaria, pero no es sostenible en el mediano plazo. Es necesario que la política de las finanzas públicas apoye este esfuerzo.

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