En los últimos días hemos escuchado con motivo de la Convención Bancaria, que el crédito bancario en México es muy inferior al que predomina en otros países, lo cual es cierto. Según datos del Banco Mundial, mientras que el crédito para el sector privado en nuestro país es el 35.6% del PIB, en Brasil es del 75.6%, en la mayoría de las economías desarrolladas es superior al 100%, como es en Australia, en Francia, e inclusive arriba del 200% como es en Japón y en Estados Unidos. Por otro lado, está Argentina, donde el crédito es de solo 15% del PIB.
Por supuesto que los bancos quieren prestar más, pero su negocio no es prestar más, sino prestar y poder cobrar el capital y los intereses. El pedirle a la banca que preste más dinero no tiene ningún sentido, si no existen las condiciones para recuperar esos créditos. Es como decirle a un comerciante que reparta sus mercancías, sin que tenga la seguridad de que se le van a pagar. En el comercio, la relación entre quien ofrece un producto y quien lo paga es directa e inmediata, “yo te doy el producto y tú me das el equivalente en dinero”. En la banca esto no es inmediato, sino que el pago es en el futuro. Otorgar un préstamo hoy sin tener cierta seguridad de que se reembolsará en el futuro es un sinsentido.
Hay que enfatizar que el crédito bancario se efectúa en el mayor porcentaje con recursos de los ahorradores. Cerca del 90% de los préstamos es efectuado con dinero depositado en los bancos y el resto es con capital de los accionistas o dueños de las instituciones bancarias.
Por lo mismo, la primera condición para incrementar el crédito es que aumente el ahorro, que es la materia prima de los bancos. Además, que quienes depositen sus recursos en estas instituciones tengan confianza en las mismas, para que dejen depositados sus ahorros en el mediano y largo plazo, para que así el crédito se pueda también otorgar en plazos largos para financiar este tipo de proyectos. Así, si quienes depositan sus ahorros tienen desconfianza en los bancos o en el gobierno, es probable que retiren sus depósitos creando así problemas en todo el sistema financiero. Es por esto que en la mayoría de los países se tienen instituciones garantes de los depósitos, como son el FDIC en Estados Unidos o el IPAB en México; además de tener instituciones como la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) que tienen como objetivo supervisar y regular las entidades financieras. Cuando se tiene desconfianza en el gobierno o en las instituciones financieras, las personas retiran sus depósitos de manera inmediata. Esto explica la razón por la que cerraron tres instituciones mexicanas cuando las autoridades norteamericanas expresaron su preocupación sobre las mismas.
Otra condición para que pueda incrementarse el crédito es que las economías tengan crecimiento, lo que se refleja en más empleos remunerados, así como en mayores ingresos para las personas y las empresas. Esto permite que puedan pagar sus créditos y los correspondientes intereses en el tiempo. En la medida en que se reduce el mismo, como sucede en la actualidad en nuestro país, también se perjudica al crédito.
Así mismo es importante que exista una baja o nula inflación, lo que permite que el dinero mantenga su valor, es decir su poder de compra, lo que facilita el pago de los créditos en el tiempo, propicia la correcta evaluación de los proyectos y permite la identificación de los cambios en los gustos y demandas de los consumidores, lo que facilita el crecimiento económico. Además, una baja inflación es condición fundamental para que las tasas de interés nominales sean menores, lo que reduce el costo para los deudores, lo que fomenta el crédito.
Uno de los principales requisitos para que opere el crédito es la existencia de un sistema legal y judicial que propicie el correcto pago de los créditos. En la medida en que se tengan dudas y desconocimiento sobre el funcionamiento del sistema que permite el cobro de los créditos, estos se reducen o se frenan. Por eso, el permitir la retroactividad de leyes o realizar fuertes modificaciones en el sistema legal perjudica el crédito, como sucede en este momento en México, lo que castiga el crédito.