Benito Solis

Diversos impactos económicos por la guerra en Irán

En la medida en que se mantenga el conflicto, el costo será mayor para los distintos países, tanto en términos de desaceleración o recesión económica.

El enfrentamiento militar entre Estados Unidos e Israel con Irán se empieza a generalizar hacia otras naciones como Líbano y los ataques a varios países árabes en la zona. Es importante destacar que Irán no es árabe, sino persa, con importantes diferencias, como es el uso de otro idioma, otras costumbres, así como una larga antigüedad de más de 3,000 años.

Aunque algunos pensaban que se podía repetir la experiencia ocurrida en Venezuela semanas antes, tienen características muy diferentes, aunque ambos países producen petróleo. Mientras que la nación latinoamericana tiene una población de 28 millones de habitantes, la nación persa tiene tres veces más, es decir alrededor de 90 millones de habitantes. Esta produce casi cuatro millones de barriles diarios de petróleo y aquella menos de un millón, principalmente de tipo pesado, el cual es más difícil y costoso de refinar. Finalmente Irán tiene un PIB cercano a los 400 mil millones de dólares y Venezuela de 80 mil millones.

Otra gran importancia es la capacidad de la nación persa de poder bloquear el llamado estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo que se consume en el mundo y con esto perjudicando el consumo y la actividad productiva mundial.

Esta capacidad de reducir la oferta mundial del energético, así como del gas, de aluminio y otros productos necesarios para la producción, se traduce en un aumento en sus precios, hasta el nivel en que la cantidad demandada es igual a la oferta disponible. Aunque en el corto plazo es posible posponer los incrementos de precios sacando reduciendo sus reservas e inventarios y en algunos países haciendo un estricto control de precios, en la medida en que se mantenga el conflicto, los precios se elevaran. Por ser productos necesarios en los distintos mercados, es inevitable que los otros también suban de precios, reduciendo así la actividad económica.

Los gobiernos pueden reaccionar de distintas maneras ante esta escasez en el corto plazo, como puede ser elevando su propia producción de petróleo en la medida en que tengan capacidad para hacerlo, subsidiando los precios y absorbiendo la diferencia que tendría el consumidor, lo que se ha anunciado en México, pero esto perjudica las finanzas públicas o permitiendo que los consumidores paguen por los precios mas altos, con menor actividad económica y con un costo político para los gobiernos.

Los mercados bursátiles ya anticipan menores utilidades para las empresas, lo que se está reflejando en los precios de las acciones y otros activos financieros. De continuar el conflicto en las siguientes semanas es probable que el precio del petróleo pueda subir otro 25% o más, lo que se reflejará en el resto de los productos y en menor actividad, lo que algunos denominan “estanflación”, que se refiere a tener estancamiento económico al mismo tiempo que inflación. Esto dificulta tomar la correcta política económica. Para combatir la recesión se recomienda que los gobiernos sigan políticas expansivas con mayor gasto público y menores tasas de interés; mientras que para combatir la inflación es necesario lo contrario, es decir políticas contraccionistas, como son bajar el gasto y déficit público, así como elevar las tasas de interés.

En las pasadas ocho crisis petroleras que ha tenido el mundo, la experiencia es que en cinco casos bajaron las tasas internacionales de interés, en un caso (en la Primavera Árabe) no se modificaron las tasas y en el caso de la Revolución Iraní en el año de 1979 y cuando se tuvo la invasión rusa a Ucrania subieron las tasas de interés. Tal parece que cuando la inflación se acerca o sube al 10%, empiezan a elevarse las tasas de interés. En la situación actual un aspecto importante a considerar por los gobiernos es el elevado monto de sus deudas.

En conclusión, en la medida en que se mantenga el conflicto actual de Medio Oriente y se incorporen al mismo otras naciones, el costo será mayor para los distintos países, tanto en términos de desaceleración o recesión económica, en mayor inflación o desempleo. Esto tendrá un costo político en las distintas naciones. Sería conveniente que el gobierno mexicano tome en cuenta este tema para no agravar el problema de estancamiento económico que existe.

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