Benito Solis

2022 será el inicio de un periodo de difíciles ajustes económicos

En el presente año se iniciará un ciclo de recursos financieros más escasos y costosos, lo que perjudicará a empresas y gobiernos muy endeudados.

La aparición del COVID-19 tuvo un fuerte costo económico en los distintos países, debido al desconocimiento inicial de sus características, gravedad, así como su prevención, control y su correcto tratamiento. Por lo mismo, la reacción de los distintos gobiernos fue muy diverso y no siempre muy exitoso. Mientras en algunos casos hubo reacciones muy drásticas, cerrando poblaciones e inclusos territorios completos, como fue en China o Nueva Zelanda; en otros se permitió el movimiento total de la población sin ningún tipo de revisión a la población, como es todavía en México y anteriormente en Brasil.

En todos los casos se tuvieron diversos impactos negativos, tanto por el lado de la oferta como de la demanda. En el primer caso, las personas dejaron de asistir a sus empleos por miedo al contagio o por la misma enfermedad, lo que redujo de manera significativa la producción. En el segundo caso, la reducción en el ingreso de las personas, el temor a perder el empleo y el miedo a contagiarse redujo el consumo de las familias, reforzando la caída en las ventas y en las economías.

Los gobiernos enfrentaron de distintas maneras esta grave crisis, la más grave desde el inicio del siglo pasado. En algunos casos, como sucedió en varios países europeos, se apoyó financieramente a las empresas, siguiendo el criterio de que se debían de conservar los empleos en el mediano plazo, para que la recuperación fuera más sólida y rápida una vez superada la crisis de salud. Así fue frecuente el otorgamiento de créditos de largo plazo a las empresas, sin el pago de intereses e incluso el pago de un porcentaje de los sueldos y salarios de las empresas por parte del gobierno, que incluso llegaba a 70 por ciento durante varios meses. Esto último condicionado a que no se repartieran dividendos o utilidades a los accionistas y otros requisitos adicionales.

En otras partes los gobiernos enfrentaron la crisis económica por medio de apoyos a los consumidores, ya sea con subsidios, posposición o reducción en el pago de sus impuestos o incluso con transferencias de dinero en efectivo, como sucedió en Estados Unidos, para mantener el consumo en la economía. Otros gobiernos instauraron agresivos programas de inversión en infraestructura y apoyo para la generación de energía no contaminante. Como resultado, el papel de los gobiernos se ha incrementado de manera importante en los últimos años, lo que ha creado movimientos políticos contrarios a la creciente intervención de los gobiernos, como sucede en la actualidad en Francia y en los mismos Estados Unidos.

En la gran mayoría el déficit fiscal y la deuda pública han tenido incrementos importantes, llegando a superar 7 por ciento y 100 por ciento del PIB respectivamente, como sucede en varias naciones desarrolladas. Cuando las tasas de interés eran cercanas a cero, el costo de la deuda era ínfimo, pero en la medida en que se eleven, el servicio de la deuda se volverá una parte importante del gasto público. En el caso de México el apoyo oficial a las empresas ha sido insignificante, pero la deuda pública se ha seguido incrementando como porcentaje del PIB debido a la reducción de este último, por lo que las tasas de interés elevarán el gasto y el déficit públicos, poniendo en riesgo la actual estabilidad macroeconómica.

Destaca en varios países desarrollados, como en Estados Unidos, que la actividad económica ya se encuentra en niveles superiores a los existentes previos a la pandemia. Como efecto de lo mismo y de que se mantienen las políticas expansivas, las tasas de inflación se encuentran por arriba de los objetivos oficiales y no tenidas en varias décadas. Por lo mismo, la Fed anunció el final de la política monetaria acomodaticia que ha seguido en los pasados años, por lo que se elevarán las tasas de interés en el presente y en el próximo año, lo que revertirá los flujos de capitales internacionales.

De esta manera México habrá perdido un largo ciclo de abundante crédito internacional con muy bajas tasas de interés, así como la disponibilidad de grandes montos de recursos dispuestos a ser invertidos en el país. En el presente año se iniciará un ciclo de recursos financieros más escasos y costosos, lo que perjudicará a empresas y gobiernos muy endeudados. Los países con gobiernos adversos a la inversión extranjera, con Estados de derecho débiles o con grave inseguridad tendrán una reducción importante en sus flujos de capitales provenientes del extranjero. Esto será especialmente grave en el caso de nuestro país, de mantenerse las mismas políticas públicas.

El autor es economista.

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