Benito Solis

Impactos económicos de las pandemias

Un primer impacto fue la fuerte caída en la demanda agregada, al obligar a la población a mantenerse en sus casas, para así evitar el contagio.

Aunque las pandemias, como la actual, ocurren en promedio cada siglo, lo normal es que no sean esperadas por las sociedades; parte porque se piensa que el avance de la ciencia las puede evitar y parte porque quienes sufrieron las anteriores ya no viven.

Cuando se inician es común pensar que a mi familia o a mi país no le puede suceder nada, lo cual es especialmente cierto cuando la misma se inicia al otro lado del mundo, como sucedió con el Covid-19. Al inicio existe poca experiencia en cómo tratar la enfermedad por parte de las áreas de salud, así como por la población en general y por laos autoridades, como sucedió en México y en una gran cantidad de países. Hoy ya es claro que medidas como el aislamiento y la distancia social, el uso del tapabocas y ciertos medicamentos son muy útiles en su control, pero no fue así en un inicio.

Especialmente preocupantes han sido los casos en donde se trató de manejar la pandemia con un enfoque político, al ser selectivos respecto a quienes se les debía de dar atención médica o vacunar. Esto resultó en una gran cantidad de contagios y mortandad que se podría haber evitado, como fueron los casos de Brasil, México y otras naciones latinoamericanas, así como Estados Unidos.

Un primer impacto económico fue la fuerte caída en la demanda agregada, al obligar a la población a mantenerse en sus casas, para así evitar el contagio. Las ventas de la gran mayoría de las ramas económicas sufrieron drásticas caídas, como fueron los restaurantes y los hoteles, así como la industria turística en su conjunto, que en nuestro país tuvo una contracción cercana a 70 por ciento, en la venta de ropa y calzado, en centros comerciales, fabricación y venta de automóviles, etcétera Aunque algunos sectores tuvieron incrementos iniciales en las ventas, no fueron sostenibles en todos los casos en el mediano plazo, como fueron los supermercados, las farmacias y el equipo de cómputo.

Como resultado de lo anterior se incrementó de manera importante el ahorro financiero. En México, la recesión se agravó por la caída en el gasto público, así como la reducción en el empleo y la falta de apoyo a las empresas. La menor demanda agregada impidió a las empresas incrementar sus precios, lo que permitió mantener la inflación reprimida, a pesar del deterioro del tipo de cambio.

Por el lado de la oferta agregada se tuvo una contracción importante tanto por la caída en las ventas como por la baja asistencia de trabajadores a los distintos centros de trabajo. El desconocimiento en el comportamiento del virus agravó la situación. Además, se ha tenido un rompimiento en las cadenas productivas debido al menor comercio mundial y por la quiebra de numerosas empresas proveedoras de la industria.

El segundo impacto económico resulta de la reactivación de las actividades productivas, una vez que se empieza a superar la pandemia, la cual es elevada en parte por el efecto estadístico. Las comparaciones anuales de los próximos trimestres con los mismos del año pasado serán muy altas en la mayoría de los países, lo que en muchos casos propiciarán el abandono de las medidas precautorias.

El aumento en la demanda que provoca esta reactivación ya se refleja en incrementos inesperados en la inflación, lo que está provocando incertidumbre con respecto a qué tanto pueden elevarse las tasas de interés. Esta presión en los mercados financieros tendrá un impacto negativo en las empresas más endeudadas y con menores márgenes de utilidad. Por otro lado, se verá con más claridad la falta de diversos productos en los mercados por el rompimiento de las cadenas productivas.

Entre los aspectos positivos está la recuperación del empleo y la reacción de diversos inversionistas por tomar riesgos adicionales, lo que puede propiciar creación de nuevas empresas, así como el desarrollo de nuevos procesos de producción, destacando el uso más intensivo de la tecnología. Las empresas ya han aprendido a trabajar con sus empleados en posiciones remotas, lo que reduce los costos de transporte y otros más.

Un tercer efecto que está pandemia provocará en el futuro es el impacto político en las sociedades. Las personas cambiamos nuestra conducta y la manera en que vemos el futuro cuando se incrementa la mortandad y lo mismo les sucede a las sociedades. Los patrones de consumo, ahorro y de expectativas se modifican, cuyas formas no siempre son predecibles. Sin embargo, es claro que las sociedades serán más exigentes con sus gobiernos para obtener resultados más rápido. De hecho, empiezan a aparecer algunos ejemplos de esto en Colombia y en Chile.

El autor es economista.

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