Murió la reforma petrolera
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Murió la reforma petrolera

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Murió la reforma petrolera

17/07/2019
Actualización 17/07/2019 - 8:46
columnista
Atzayaelh Torres
Energía con H al Final

Un somero esbozo del Plan de Negocios de Pemex bastó para darle el tiro de gracia a la reforma en materia petrolera impulsada en el gobierno de Enrique Peña Nieto (celebre o llore, según sea el caso), y con ello sus ambiciosas metas de abrir la industria a las grandes petroleras mundiales.

La desestimación de las alianzas estratégicas con privados, así como la neutralización de la actividad en aguas profundas, confirman que la industria petrolera mexicana volvió a ser Pemexcéntrica.

Razones para preocuparse hay. La situación de la petrolera nacional es delicada: está a un paso de que los mercados internacionales recomienden no acercarse a ella, a la par que tiene los niveles de producción más bajo en casi cuatro décadas y arrastra una abultada estructura operativa.

Sin embargo, y a pesar de que el principal argumento de la reforma de 2013 fue que Pemex no podía sola, sus resultados no fueron suficientes para defenderla; en 2016 se publicó un Plan de Negocios de Pemex en el que se aprovecharían las herramientas de aquella reforma, en especial los farmouts.

Ahí, se habló de tener identificados al menos 60 proyectos en los que se podrían participar con privados, y de los cuales 20 serían concursados en 2018 a través de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH). En la realidad solo tres se lograron.

Esta situación, de acuerdo con el documento que fue laureado y escrito codo a codo por los directivos de Pemex con los expertos de la Gran Manzana, derivó en que finalmente Pemex no consiguiera los 200 mil barriles esperados para entregar la gestión de Peña con una producción diaria de al menos dos millones de barriles de crudo. La dejaron en 1.8 millones y en caída libre.

En la realidad no fue una falta de voluntad la que no dejó que operara la reforma en su prometido esplendor, sino la imposibilidad de administrarla al ritmo al que se comprometieron, tanto por parte de la propia Pemex y la Secretaría de Energía, así como por parte de su regulador.

Recordemos que el plan de 2017 fue aplaudido pero no funcionó; sin embargo, tenía algo que el que fue presentado ayer carece: detalles y resultados esperados en proyectos específicos.

Al final, lo importante de un plan es que se lleve a cabo, y aquí el Pemex de la #4T tiene todo para lograrlo. Nadie le estorba. Incluso las metas de producción están palomeadas por la propia Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

Ahora toca que se apliquen, y sobre todo, que se responsabilicen de sus resultados y tengan la suficiente humildad de hacerle los ajustes necesarios en los casos que así requieran, pues no olvidemos que su plan es reactivo, con resultados de corto plazo, y con esa misma rapidez será medido.

Urge presidente en la CRE

Este viernes sesionará el Órgano de Gobierno de la Comisión Reguladora de Energía (CRE) y se despacharán alrededor de 50 asuntos, en su mayoría permisos. Ahí, es urgente que se nombre a un Comisionado Presidente, que alinee los intereses de los demás integrantes del cuerpo colegiado y ayude a dar certeza a sus regulados de que no solo pagaron por entrar al juego, sino que se les darán sus cartas a tiempo.

Lo que sabemos es que la terna está lista y en Palacio Nacional ya tienen gallo para el cargo, no gallina.

¿Repetirán elecciones del sindicato petrolero?

El sindicato-Deschamps tendría que repetir las pasadas elecciones que llevó a cabo a finales del año pasado en algunas de sus 36 secciones, por las múltiples quejas interpuestas por los propios trabajadores ante las instancias laborales, algunas de ellos señaladas en este espacio.

Sin embargo, lo que muchos leerían como otro golpe que ronda a la organización sindical y a su líder, en realidad ellos lo aprovecharían como una oportunidad de darle entrada a gente cercana con el partido en el poder, y así ganarse algo de confianza en Palacio Nacional. Aún así, no creo que se las den.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.