¿A los cuántos muertos Pemex declara emergencia?
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¿A los cuántos muertos Pemex declara emergencia?

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¿A los cuántos muertos Pemex declara emergencia?

18/03/2020
columnista
Atzayaelh Torres
Energía con H al Final

Las emergencias requieren reacciones rápidas, eficientes, que permitan salvaguardar la integridad de los involucrados que están en riesgo. En el caso de Pemex, será necesario que existan muertos (sí, muertos) por coronavirus (COVID-19) para que se aplique la alerta máxima, o 'fase IV' en el protocolo de emergencia.

En un oficio girado apenas el 13 de marzo por Francisco Flamenco, subdirector de Pemex Exploración y Producción, la petrolera informó a sus trabajadores sobre las 'fases' en las cuales tomaría medidas para afrontar la P-A-N-D-E-M-I-A que sostiene la Organización Mundial de la Salud.

En el documento, Pemex da cuenta de que por el momento se encuentra en 'fase II', que aplica cuando solo haya casos confirmados de la enfermedad en el país. Al cierre de ayer, y de acuerdo con cifras de la Secretaría de Salud, existían 82 casos confirmados y 171 sospechosos.

Entre las medidas que se toman dentro de esta segunda fase, además de asistir a los servicios de salud y perseverar en las medidas básicas de higiene, se considera un aislamiento de 14 días para aquellos trabajadores que hayan tenido contacto con algún paciente confirmado o sospechoso de tener el COVID-19.

Sin embargo, el documento soprende porque Pemex considerará alerta máxima, o 'fase IV', cuando exista al menos un muerto en el país por el temido virus. Solo hasta entonces, la petrolera nacional podría considerar que se opere al mínimo del personal requerido, así como el cierre de centros de trabajo que no sean esenciales. Solo con muertos. Así.

La emergencia mundial demanda medidas restrictivas y Pemex no está como para escatimar esfuerzos por contener que la epidemia se propague a sus trabajadores, pues teme comprometer la meta de producción de crudo, pero con estos precios (18.78 dólares por barril al cierre de ayer), no vale la pena el intento.

Aún así, y sin importar el contexto, esta mañana celebrarán el 82 aniversario de la Expropiación Petrolera en la Torre Ejecutiva de Pemex en Marina Nacional. Recordemos que en las últimas dos semanas cinco personas fallecieron en hospitales de Pemex por un error por el uso de medicamentos en mal estado. Prevenir, por supuesto que no está de más extremar precauciones. Nadie quiere más muertos, nadie.

En contraste, el director de Pemex, Octavio Romero Oropeza, sí canceló de último minuto (literalmente) una reunión que tenía programada al medio día en Ciudad de Carmen, Campeche, con 30 proveedores como parte de la primera sesión de este año de la Comisión Consultiva Empresarial de Petróleos Mexicanos y sus Empresas Productivas Subsidiarias (CCEPM).

Unos minutos antes de comenzar la reunión, que se llevaría a cabo en la sala de juntas Kumaloob-Zaap del edificio administrativo 2 de la petrolera en la entidad, personal les informó a las alrededor de 50 personas que estaba ahí esperando una explicación del porqué el pago de adeudos no marchaba como se había acordado, que su máxima autoridad no asistiría, sin precisar los motivos del desaire.

Toda una irresponsabilidad no haberla cancelado antes, considerando que la mayoría tomó vuelos desde distintos puntos del país, poniendo en riesgo su salud ante la emergencia sanitaria. Segundo tache.

Los más responsables tomaron a bien cancelar o posponer los multitudinarios eventos del sector energético para los siguientes dos meses, en cuanto dimensionaron los efectos que podrían causar en la población, e incluso, se adelantaron a las autoridades estatales y federales; sin embargo, otros no lo vieron así y se dedicaron a recolectar la mayor cantidad de dinero posible promocionando su evento incluso el pasado fin de semana, en plena contingencia. Tal fue el caso del Shallow & Deepwater México, que se iba a llevar a cabo esta semana en Ciudad de Carmen, Campeche. Menos mal que la autoridad los paró en seco y a tiempo.

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.