En primera fila

El dilema del precio del crudo

Como todo conflicto geopolítico, la tensión bélica en Medio Oriente ha tenido un impacto directo en el precio de referencia del petróleo, y por ende, en el precio de todos sus derivados.

Siempre que el precio del petróleo crudo se dispara, la pregunta es la misma: ¿cómo le impacta a México? Antes, la respuesta era: depende. Hoy, eso ha cambiado.

Verá, como todo conflicto geopolítico, la tensión bélica en Medio Oriente ha tenido un impacto directo en el precio de referencia del petróleo, y por ende, en el precio de todos sus derivados.

Esto afecta principalmente a la gasolina, de la cual México es un gran importador.

Por años, el efecto de la escalada de precios del crudo y derivados ha sido dual para nuestro país. Mientras las importaciones se vuelven más caras, el Gobierno de México recibía mayores ingresos por las exportaciones de crudo.

Sin embargo, hoy la realidad es distinta. La estrategia de soberanía energética que persigue el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, pretende llevar a cero la venta de crudo al exterior. Y lo está logrando, lo cual significa menos ingresos por esta vía.

De acuerdo con el reporte operativo de Pemex, durante enero se exportaron un promedio de 294 mil barriles diarios de petróleo. Su nivel más bajo en al menos 40 años. Para darnos una idea de esta brecha, en 2025 las exportaciones del crudo mexicano se ubicaron en un promedio de 581 mil barriles diarios; en 2024 fueron 806 mil barriles, y en 2023 estuvieron por encima de un millón.

En contraste, y desafortunadamente, las importaciones de gasolinas no han bajado al mismo tiempo que las exportaciones petroleras.

Datos de la Secretaría de Energía dan cuenta que la importación de gasolinas se mantuvo por encima de los 900 mil barriles diarios durante todo el año pasado. De los cuales 500 mil eran de Pemex, mientras que las compras al exterior por parte de empresas privadas van en ascenso.

Ante este contexto, es importante que se acelere la reducción de las importaciones de combustibles por parte de México, vaya, que se reduzca la dependencia que tenemos de las compras a otros países, principalmente a Estados Unidos.

Al parecer, el dilema de vender más crudo o procesarlo ya quedó superado por el gobierno actual. La prioridad es fortalecer el suministro de petrolíferos en el país. Las refinerías están procesando más, sin embargo, en un contexto en el que el precio del crudo está en ascenso, recortar las exportaciones significa menores ingresos directos y en dólares, a las arcas públicas.

Por su parte, el alto déficit comercial de gasolinas es una de las debilidades estructurales del sector energético mexicano, sin mencionar, la falta de una estrategia que permita impulsar el almacenamiento de combustibles en todo el país, para pasar de dos o tres días de inventarios, o algunas cuantas horas en el caso del Valle de México, a los 90 días que tienen en promedio los países de la OCDE. Hay pendientes, muchos pendientes.

COLUMNAS ANTERIORES

Contratos mixtos con CFE, a contrarreloj
¿Son suficientes los contratos mixtos de la CFE?

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.