Energía para todos

Y a todo esto, ¿qué opinará Iberdrola?

La empresa española metió freno a sus inversiones en México, y la negociación con el gobierno de la 4T no ha sido fructífera.

México era uno de los países más importantes para Iberdrola. Aquí es el segundo generador de electricidad, solo abajo (obviamente) de la CFE, pero a nivel mundial es el tercero más grande. La historia entre Iberdrola y los gobiernos mexicanos había sido de un romance que duró 20 años, en el que lograron colocar 28 plantas de generación, y en los que ha invertido alrededor de 154 mil millones de pesos.

A la empresa que opera en México con una plantilla de mil 500 empleados ya no le ofenden los señalamientos directos en las mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador, conocen el juego político, y piden que si hay algo qué perseguir, se presenten las denuncias correspondientes.

Luego de la reforma eléctrica que fue frenada provisionalmente por un juez, Iberdrola ya no espera otras cosa más que la expropiación. Por ese motivo metió freno en México, pues pasará de haber invertido mil 500 millones de dólares al año en la última parte del sexenio pasado, a solo unos 70 millones de dólares para actividades de mantenimiento, a partir del siguiente año, y hasta el cierre del primer gobierno de la #4T. En 2019 ejerció 750 millones de dólares; 500 millones en 2020; y solo 250 millones de dólares en este año. El demás dinero que querían invertir en México (recordemos que ofreció 5 mil millones de dólares al inicio de esta administración), ya está en otros países de Sudamérica.

En nada ayudó la visita que en septiembre del año pasado hizo Ignacio Galán, CEO de la eléctrica española, a López Obrador. Ese mismo día, Galán instruyó a su equipo negociar, pero lo que pide el gabinete energético del tabasqueño les resulta impensable.

El principal señalamiento realizado hacia la empresa fue recibir un subsidio de 56 mil 175 millones de pesos repartido en tarifas de porteo y pérdidas de CFE por menores ingresos y utilidad operativa. La CFE acusa además que 14 de los 27 contratos con Productores Independientes de Energía (PIE), donde Iberdrola tiene la mayor participación, seguirán causando daños por subsidios, riesgo cambiario e inflacionario, tarifas crecientes, y bajo despacho de energía.

Sin embargo, Iberdrola no discutirá los contratos que ha obtenido como PIE, hacerlo sería admitir que tienen errores, incluso si se acordaran condiciones mejores para ellos en el largo plazo, como fue el caso de las empresas que accedieron modificar los de gasoductos. Donde sí podrían negociar es en los contratos bilaterales que tienen con el gobierno, especialmente en los de suministro de gas natural. Pero a la #4T esos contratos no les interesan.

A pesar de no ser bienvenidos, como lo ha manifestado de facto el presidente López Obrador, la empresa no se irá de México, pues su apuesta es de largo plazo. Con la experiencia que han tenido en otros gobiernos izquierdistas, están seguros de que en el futuro se otorgará mayor certidumbre para hacer negocios; los negocios, claro, que a ellos les interesan.

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