Energía para todos

Bye, bye, petroleras

Al inicio de su administración, López Obrador prometió dejar trabajar a la compañías petroleras, pero cerrarán el sexenio sin haber obtenido un nuevo contrato.

El sexenio anterior fue de las petroleras privadas. Para ellas se armó una profunda reforma que tenía como finalidad darles el negocio de la extracción de hidrocarburos en el país, que desde 1938 había pertenecido exclusivamente al gobierno de México a través de Pemex.

De esta apertura petrolera emanaron 111 contratos, de los cuales solamente 29 están en fase de producción, es decir, aportan hidrocarburos, y de los cuales, la mayor parte de ellos en asociación con Pemex.

Al inicio de esta administración, el presidente López Obrador prometió dejarlos trabajar, pese a la falsa percepción creada desde la oposición política, de que los expropiaría, e incluso, les aseguró que dependería de los resultados si en México volverían a haber rondas de licitaciones petroleras.

Sin embargo, ante los ojos del gobierno no ha sido suficiente el desempeño de las petroleras, ni siquiera los más de 14 mil 266 millones de dólares ejercidos desde diciembre de 2016 a septiembre de 2023, y cerrarán el sexenio sin haber tenido un nuevo contrato adicional.

Pero no es todo. Este freno en la repartición de concesiones petroleras, ha motivado también la salida de empresas, quienes ante la falta de un panorama prometedor en México, optaron por regresar aquellas concesiones que ganaron en algunas de las rondas del sexenio pasado.

Al momento van 25 contratos que se terminan de manera anticipada, argumentando que comercialmente son inviables. Obviamente sus planes cambiaron, al igual que la visión del gobierno en turno respecto a los recursos del país. La soberanía energética se impuso en las urnas. ¿Cuántas áreas contractuales más se regresarán antes de que termine este sexenio?

Empeñados en desaparecer

Corre tiempo para Monte de Piedad, una institución fundada en 1775 que, aunque ha sobrevivido a guerras y transformaciones sociales como la Independencia, la Revolución e intervenciones extranjeras, podría no sobrevivir a su propio sindicato.

La pregunta es si una institución como Monte, que tiene una clientela a la baja, podría sobrevivir sin hacerle cambios sustanciales al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) que actualmente ostenta con su sindicato, ya que éste es una carga financiera insostenible: basta recordar que, de cada peso que entra a Monte, la mitad se va a cubrir costos asociados al sindicato.

Eso está por verse y esperemos que haya una luz al final del túnel, ya que se acaba de anunciar que el emplazamiento a huelga, que tenían para el 18 de noviembre, tendrá una prórroga de un mes. Esto por solicitud de la autoridad, con el consentimiento de institución y sindicato, ya que, según dicen, esta vez las negociaciones están avanzando y no quieren que una huelga las complique o alargue.

Esperemos que ambas partes encuentren un punto de encuentro pues, de lo contrario, Monte de Piedad podría desaparecer.

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