Energía para todos

Energía, el punto débil del T-MEC

Cualquiera que sea el motivo por el que EU no ha avanzado hacia una controversia con México por el sector energético, debilita al TMEC en un momento donde se requiere certidumbre.

Por un momento hagamos a un lado toda la ideología que envuelve a la política energética del gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador, y que en gran medida responde a la desordenada apertura que se dio durante el sexenio anterior.

La controversia con las empresas estadounidenses que de ella emana, está poniendo en riesgo la veracidad del acuerdo comercial más grande del mundo, el T-MEC, mismo que ha sido señalado de laxo por no tener herramientas de resolución claras en este sentido.

México y Estados Unidos enfrentan una problemática bajo el T-MEC desde mediados del año pasado, sin que se pueda resolver de alguna forma, y sin que el gobierno de Joe Biden se decida finalmente a escalar a un panel de controversias, que sin duda traería consecuencias fuertes en la relación comercial entre ambas naciones.

En este sentido, ni las presiones del sector empresarial estadounidense, ni tampoco las que han llevado a cabo legisladores desde la Cámara de Representantes, ni del Senado, han surtido efecto, pues el conflicto sigue reposando en una especie de limbo.

La decisión, en semanas pasadas, de Estados Unidos de escalar la controversia por el maíz transgénico a un panel no sorprendió como tal, pues es un tema en el que se ha venido insistiendo, lo que sorprendió es que a la fecha no se ha obtenido alguna resolución en cuanto al sector energético.

Al parecer, no existe voluntad por parte del gobierno de Estados Unidos de llevar a cabo una resolución en este sentido, y no es por desidia, pues de tener todos los elementos y argumentos firmes, ya habrían puesto en marcha el panel de resolución de controversias, tal cual hicieron con el maíz transgénico, al que por cierto, ya se sumó también Canadá, convirtiéndolo en un problema trilateral.

Por el lado de México se han dado algunas muestras de voluntad, pero no como quisiera Estados Unidos. Por ejemplo, la negociación entre ambas naciones ha destrabado el flujo de permisos y trámites en la Comisión Reguladora de Energía. De acuerdo con datos oficiales, este año se rebasarían los 500 permisos para el establecimiento de nuevas gasolineras en el país, luego de la cerrazón que se tuvo so pretexto de la pandemia, aunque expertos refieren que sumando los demás sectores que atiende la CRE, el número de trámites en fila podría rebasar los 7 mil al término de este año.

Cualquiera que sea el motivo por el que Estados Unidos no ha avanzado hacia una controversia con México por el sector energético, la indecisión debilita al acuerdo comercial en un momento donde se requieren certidumbres.

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