Antonio Cuellar

Convicción religiosa o distracción

El discurso presidencial evidencia un adoctrinamiento eclesiástico enraizado en la fe cristiana-evangélica que el propio Andrés Manuel López Obrador profesa.

La tesis ‘aspiracionista’ de la que habló el presidente de la República en una de sus conferencias mañaneras la semana pasada, arroja no sólo cuestionamientos interesantes que se deben abordar desde una perspectiva sociológica y política, como ha venido ocurriendo, sino también interrogantes con absoluta relevancia de orden constitucional y comercial. Por su importancia, el discurso puede ser objeto de distintos tratados autónomos entre sí. Algunas ideas generales que reflejan la trascendencia y gravedad de las afirmaciones presidenciales son las siguientes:

1. El artículo 3 constitucional establece los principios conforme a los cuales debe impartirse la educación oficial, entre los que se encuentra el mandato de que sea laica, y se base en los resultados del progreso científico, luchará contra la ignorancia y sus efectos, las servidumbres, los fanatismos y los prejuicios.

La laicidad de la función de gobierno descansa también en el artículo 40 de la propia Carta Magna. El quehacer público debe distanciarse de los principios dogmáticos de la fe, que descansa en la intimidad de la vida privada de las personas.

El discurso presidencial evidencia un adoctrinamiento eclesiástico enraizado en la fe cristiana-evangélica que el propio Andrés Manuel López Obrador profesa, sobre la que expresa y públicamente se ha confesado. Su dicho demuestra sus convicciones religiosas en torno de la pobreza de corazón y amor al prójimo conforme al cual deben de aprender a vivir los feligreses de esa organización, pero su postura está lejos de la laicidad conforme a la cual todo servidor público debe cumplir su mandato.

El problema que arroja la filtración de las convicciones religiosas en el acontecer gubernamental, tiene que ver con el peligroso efecto de cualquier fanatismo, por un lado, como el de la falta de identidad de quien lo guía en la creencia que profesa.

El adoctrinamiento de nuestra sociedad sobre la base de la fe cristiana, o cualquiera otra, nos coloca en la posición vulnerable de poder ser gobernados y sometidos a llevar una vida restringida en la libertad, de acuerdo con las convicciones más íntimas que los pastores y ministros que conducen la iglesia decidan elegir, según su interpretación de cualquier fuente sagrada de sabiduría. ¿Quién es el pastor que hoy conduce el futuro de México?

2. El progreso de la humanidad entera radica en la fortaleza que el ser humano, que a diferencia de los otros seres vivos que habitan este planeta, ha desarrollado con la finalidad de sobreponerse a la adversidad. A la convicción interior de mejorar sus condiciones de supervivencia con relación al resto de las especies.

En sociedad, constituye un derecho humano aquel que motiva al individuo a buscar mejores condiciones de vida y movilidad. Esa prerrogativa no se agota en el espíritu de cada integrante de la sociedad, sino que se impone como un mandato que toda autoridad debe obedecer, a fin de favorecer el desarrollo y superación de todos los mexicanos.

El artículo 25 de la Constitución establece con claridad que corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar su sustentabilidad, para que mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo, y una más justa distribución de la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales.

La condena de la que fueron víctimas quienes se preparan con el ánimo de informarse y alcanzar un mejor estilo de vida, a través del esfuerzo y del trabajo, controvierte de forma palmaria el espíritu de la disposición constitucional comentada, y asume como cierto un papel gubernamental cuyo propósito indebido fuera la conservación y promoción del subdesarrollo nacional. Una visión diametralmente opuesta al deseo constitucional así concebido por el pueblo de México.

Sentar las bases para que todos podamos aspirar a ser mejores no constituye un postulado ideológico que sexenalmente pueda administrarse, es un mandato constitucional que el presidente no puede soslayar.

3. El presidente ha reconocido la importancia que reviste para nuestro país su pertenencia a la zona de integración económica de América del Norte, el principal mercado de bienes y servicios de todo el planeta por razón de volumen de mercancías exportadas.

El continente americano, en general, es la región que mejor ejemplifica el éxito de la movilidad humana y, con ello, el significado del sueño y la aspiración de toda persona a vivir con dignidad y libertad. Norteamérica, en especial, es el mayor polo de desarrollo humano del orbe al que se dirigen todos aquellos seres humanos inconformes, valientes, a los que el sueño y anhelo de vivir mejor los lleva a arriesgar la vida misma.

El pensamiento de que quienes aspiran a vivir mejor son opositores a la transformación de México, revela un distanciamiento absoluto con relación a las raíces de todo mexicano –mestizo y descendiente de migrantes–, así como una contradicción a todos los pasos que se han dado para impulsar políticas de integración comercial cuya finalidad última es la de generar, precisamente, mayor empleo y mejores condiciones de vida para todos.

El discurso de la semana pasada, que se convertirá en un auténtico lastre para Morena a lo largo de los próximos tres años, no lo entiende ni cree en él el propio presidente de la República. El hecho de que sea él mismo quien se ufane del crecimiento exponencial que ha tenido el envío de remesas desde Estados Unidos de América y Canadá, refleja su reconocimiento a todos aquellos que buscan, precisamente, sobreponerse a la adversidad. El presidente elogia y critica simultáneamente a todos aquellos que migran al norte en búsqueda de un futuro distinto para sus hijos. ¿No constituye acaso un riesgo para el futuro del tratado, que el jefe del Ejecutivo de uno de los estados parte pregone que aspirar a un mejoramiento del estilo de vida contradiga su plan de gobierno, cuando el espíritu mismo del tratado es el de impulsar el crecimiento económico regional?

4. El problema sustancial con relación al ‘aspiracionismo’ es que no hay manera de entender con seguridad cuál es el verdadero trasfondo de la tesis. ¿Es el reflejo más actualizado de las convicciones religiosas del presidente de México, o es, como en otras ocasiones más, una distracción?

Cualquiera que sea la respuesta, el resultado es terriblemente pernicioso para la consolidación de un clima armónico en el que la clase media aporte aquello que la caracteriza, el ingenio, la fuerza y el deseo de superarse, para hacer de México un país más competitivo, un sitio mejor para las generaciones por venir.

COLUMNAS ANTERIORES

Educación, la verdadera revolución
Alegatos

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.