Directora del Think Tank Early Institute.

Violencia sexual infantil

En 2020 se identificaron 54 mil 314 delitos sexuales en México y lo más grave es que el 95% de los casos no se denuncian, comenta Annayancy Varas García.

Ante una de las problemáticas sociales más complejas y devastadoras, como lo es la violencia sexual en contra de niños, niñas y adolescentes uno de los proyectos de Early Institute busca prevenirla a través de la generación de conocimiento y su transferencia para la toma de decisiones. Hablo de Alumbra, que integra una comunidad de conocimiento y práctica con la participación de organizaciones, investigadores e instituciones públicas y privadas involucrados en la atención de esta terrible forma de violencia.

Alumbra congrega a más de 50 aliados y dio a conocer el reporte Violencia sexual infantil en México. Análisis de indicadores de incidencia delictiva con datos de 2020.

El documento analiza la información que comparte el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (sesnsp), una de las fuentes que genera información sobre la violencia sexual, pero que no llega a establecer las diferencias por grupos de edad o sexo. Esta limitante no permite la categorización de delitos contra niñas, niños y adolescentes en particular, lo que sin duda es una preocupación por la falta de información precisa.

De lo que sí se sabe es que en 2020 se denunciaron e identificaron 54,314 delitos sexuales en todo el país, cuando en 2019 se habían registrado 53,429 delitos de esta índole. Lo grave es que este número implica un incremento de 64% en los últimos 5 años. Y lo más grave es que se estima que esta cifra es tan sólo el 5% de lo que realmente sucede, es decir, que quedó sin denunciarse un 95% de delitos vinculados a la violencia sexual.

El reporte también señala que en 2020 se observó que 41% de los delitos sexuales fue abuso sexual, seguido de violación simple (23%), otros delitos sexuales (15%), acoso sexual (10%), violación equiparada (8%), hostigamiento sexual (3%) e incesto (0.1%). En cuanto al abuso sexual, a nivel nacional el número de delitos va en aumento ya que mientras que en 2015 se registraron 11,980 denuncias en 2020 se tuvieron 22,377. Esto implica una tasa de crecimiento de 87% en los últimos 5 años.

De igual forma, Alumbra analiza indicadores que dan cuenta de lo que ocurre con la infancia, siendo ellos, feminicidios, corrupción de menores, trata de personas y rapto. Así, en 2020 se registraron 115 víctimas de feminicidio menores de edad, lo cual implica que se registró un crecimiento del 21% en comparación con 2019 cuando se registraron 95 víctimas niñas y adolescentes.

En corrupción de menores se registraron 1,689 víctimas menores de edad en 2020 (75% del sexo femenino); respecto a 2019, el número de víctimas disminuyó un 9%.

En cuanto a la trata de personas (que incluye delitos como explotación sexual de menores, prostitución ajena y otras formas de explotación sexual, pornografía infantil y turismo sexual con personas menores de edad) se registró un total de 264 víctimas menores de edad (77% del sexo femenino). Esto equivale a un aumento del 30% con respecto a 2019.

Como se ve, la situación es grave, de ahí la importancia por tener una clasificación puntual de la información para conocer la magnitud de los delitos sexuales en contra de niños, niñas y adolescentes.

En Early Institute reconocemos los esfuerzos de organismos públicos y privados en la medición de la violencia que prevalece en México, sin embargo, estamos conscientes de que falta mucho por hacer en esta materia. Nuestros niños, niñas y adolescentes merecen ser respetados, cuidados, protegidos y vivir en entornos sanos. Es muy lamentable y doloroso que aún se los debamos. El reporte puede ser descargado en la página de internet de Alumbra: www.alumbramx.org.

COLUMNAS ANTERIORES

Combatir el ciberacoso a niños, niñas y adolescentes
Herramientas para prevenir la violencia sexual infantil

Las expresiones aquí vertidas son responsabilidad de quien firma esta columna de opinión y no necesariamente reflejan la postura editorial de El Financiero.