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Ingeniería social, los nuevos hackers

Las técnicas de los ‘hackers’ cada vez se vuelven más sofisticadas y aunque los usuario tomen todas las precauciones, hay cientos de lugares que ya tienen su información.

El robo de datos, la suplantación de identidad y otro tipo de estafas electrónicas se siguen incrementando día a día. De acuerdo al Reporte de Transparencia de Google, desde enero de 2020, los crímenes digitales, o digital piracy por su nombre en inglés, han aumentado 350 por ciento.

Algunos de los ataques se hacen a través de softwares y programas sofisticados, pero la mayoría del robo de datos se realiza a través de la ingeniería social. La ingeniería social es la manipulación psicológica de las personas para que realicen acciones o compartan información confidencial. Un ejemplo que escuchamos constantemente es el de las llamadas del banco informándonos sobre cargos no autorizados para luego pedir acceso a nuestra información. La razón por la que estas llamadas tienen éxito es porque usan principios psicológicos para presionar a la persona a que realice una acción. Pero los métodos se han vuelto más sofisticados y existen nuevos hackers que pueden encontrar tu información en línea y usarla en tu contra. Por ejemplo, si compartes una foto en el aeropuerto con la información de tu aerolínea es probable que tengas una cuenta de viajero frecuente, no sería difícil para un hacker encontrar tu dirección de correo y fecha de nacimiento. Con la información de tu viaje y un poco de paciencia podría tener acceso a tu cuenta y así robarte las millas. Toda la información que ponemos en internet es pública y deja un rastro, además llevamos tanto tiempo compartiéndola que es difícil borrarla.

Como usuarios, nos preocupamos en proteger nuestra información personal, o de nuestras cuentas de banco, pero si ves la cantidad de comercios que tienen tu fecha de nacimiento, dirección y correo electrónico, ahora piensa que cuando llamas al banco te piden muy poca información para autentificar tu cuenta. Hay dos acciones muy sencillas al realizar compras y pedidos. La primera, pide a los comercios que siempre usen dos métodos de verificación y que te borren de sus bases de datos. La segunda es no compartir fotos o geolocalización de negocios que tengan tus datos. Cuando recibas llamadas siempre haz preguntas sobre la razón de la llamada y nunca des información personal, si te piden información, cuelga y llama al número oficial. Al mismo tiempo, cuando tengas que dar tus datos personales por teléfono asegúrate que no tengas personas alrededor escuchándote.

Las técnicas de los hackers cada vez se vuelven más sofisticadas y aunque tú como usuario tomes todas las precauciones, hay cientos de lugares que ya tienen tu información. Cada vez que tengas que dar tu correo, nombre o algún dato personal piensa si realmente tienes que hacerlo y considera si confías en la persona a la que le estás entregando tu información. Es cierto que no podemos vivir con miedo pero sí podemos tener control de los datos que compartamos de aquí en adelante.

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