Análisis sin Fronteras

La amenaza a la gobernabilidad es la incapacidad

La presidenta Claudia Sheinbaum necesita enfocar sus prioridades hacia la gobernanza y mucho menos en el desarrollo o crecimiento.

Hace una semana, en este espacio subrayaba cómo la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán ocurre en un momento crítico para México y para la presidenta Claudia Sheinbaum. En estos meses se está llevando la revisión o “negociación” que definirán el TMEC, y el futuro de América del Norte, y la relación comercial con Estados Unidos y Canadá.

Adicionalmente, en unos 60 días se llevará a cabo la ceremonia inaugural del Mundial FIFA 2026 en la Ciudad de México, y los ojos del mundo brevemente se desviarán de las guerras y las diarias locuras del presidente Donald Trump para enfocarse en México y la presidenta Claudia Sheinbaum, y algunos juegos de futbol. Pero la imagen internacional de México está en juego esas semanas del Mundial. ¿Prevalecerá la imagen del México regresando a la ruta de modernidad liderada por una mujer? ¿O prevalecerán las imágenes y los videos de protestas, violencia, datos de desaparecidos, ingobernabilidad, y los cuestionamientos de la capacidad de Claudia Sheinbaum? Las semanas del Mundial definirán la imagen del país ante el mundo, y formará parte del legado de la primera presidenta de México.

Es importante recordar que durante la “fiesta” del Mundial 2026, Estados Unidos celebrará sus 250 años de independencia con Donad Trump al timón de esta democracia. ¿Para agregarle más complejidad a este pastel de crisis y de incertidumbre, este año también habrá elecciones intermedias cuyos resultados podrían enrarecer aún más la convivencia y cooperación entre México y Estados Unidos? ¿Por qué? Cada vez que el presidente Trump enfrenta dificultades políticas, México puede ser el distractor perfecto. El último distractor al que podría recurrir el presidente Donald Trump ante sus múltiples crisis sería un anuncio de que los extraterrestres existen. El problema de recurrir a esta “Caja China” es que no hay claridad de cómo reaccionarán los mercados, y los humanos. Esto no abonaría bien si el propósito es reducir la inflación y los intereses para asegurar que en noviembre suficientes Republicanos sean electos para mantener control sobre la Cámara Baja.

Por eso, México, el vecino, siempre será el chivo expiatorio perfecto, cuando la Casa Blanca requiere una razón para desviar la atención del electorado estadounidense hacia los narcoterroristas y narcogobernantes en el país.

Estas consideraciones hay que tenerlas presentes a los 42 días de que inició la guerra en Irán. Y aunque supuestamente se estará negociando un cese al fuego y de agresiones entre las partes, desafortunadamente el impacto del enfrentamiento ya se siente alrededor del planeta incluyendo México. Por eso, como lo subrayé la semana pasada, la presidenta Claudia Sheinbaum necesita enfocar sus prioridades hacia la gobernanza y mucho menos en el desarrollo o crecimiento. Los datos son contundentes: el conflicto en Irán está provocando un desabasto mundial de petróleo y gas, afectando precios de combustibles, electricidad y cadenas productivas. Para México ya hay un riesgo de gobernabilidad inminente: el desabasto de fertilizantes al inicio del ciclo agrícola, encarecimiento de alimentos, presiones inflacionarias. Además, como lo comenté en este espacio la semana pasada, se anticipan afectaciones al sector salud por la escasez de insumos como medicamentos básicos y helio líquido para equipos médicos. Todo esto se traducirá en protestas de campesinos, transportistas, personas del sector salud, y cualquier otro sector que entiende que el momento de movilizarse es ahora porque la presidenta está debilitada.

Pero los problemas de la presidenta se agudizan por otros riesgos como la guerra intestina entre las organizaciones criminales que se traduce en violencia y desapariciones.

El único factor que todavía controla la presidenta Sheinbaum sería la calidad y la capacidad de los candidatos de Morena y sus aliados para las elecciones intermedias. Para que la presidenta pueda controlar el país, ganar las elecciones no es suficiente, lo que requiere son candidatos y personas allegadas que sean leales a la constitución, estado de derecho y a la gobernabilidad. Candidatos incapaces, corruptos o aliados al crimen organizado que sean electos no le serán leales ni a la presidenta ni al partido, ni al país. ¿Quién gobierna en México? Ante la estrategia de seguridad de la Casa Blanca, que busca debilitar los nexos políticos y económicos del crimen organizado-ahora considerados como terroristas-la presión de Estados Unidos la debilita, además de la ingobernabilidad que surge por el incremento del control territorial de estas organizaciones criminales.

Hay mucha diferencia entre ejercer el poder y gobernar. El primero está enfocado en el control a corto plazo de la clase política y el partido oficial. El segundo busca gobernar a largo plazo por el bien de todos.

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