Análisis sin Fronteras

Rescatando a Biden

Uno de los objetivos principales del discurso del Estado de la Unión fue rescatar la presidencia de Joe Biden.

No creo exagerar que uno de los objetivos principales del discurso del Estado de la Unión fue rescatar la presidencia de Joe Biden. Los índices de popularidad del presidente demócrata esta semana se encuentran a un nivel histórico, casi catastrófico, de solo 41.1 por ciento de aprobación, según el portal www.fivethirtyeight.com. Solo Donald Trump tuvo un nivel más bajo, por décimas, a un año de su presidencia.

Y es que a Biden, y su partido, les queda poco tiempo para asegurar que en las elecciones intermedias en noviembre no pierdan ambas cámaras. Históricamente el partido del presidente en turno pierde un número importante de escaños, simple y llanamente por el desgaste normal de gobernar. Pero en este momento, la mayoría de los demócratas en el Senado es por un voto (la de la vicepresidenta Kamala Harris que ejerce un voto de desempate). En la Cámara hay 222 demócratas contra 211 republicanos. La diferencia es mínima, particularmente en un momento donde la política estadounidense sigue dividida, en parte promovida por el expresidente Donald Trump, quién activamente busca ser candidato a la presidencia en 2024.

Está por verse si el discurso que dio Joe Biden esta semana rescatará su presidencia y, como lo subrayó en su discurso, la “democracia estadounidense.” Y aunque al inicio del discurso presento con contundencia y pasión las razones por las cuales había que enfrentar a Vladimir Putin, lidereando una coalición de países miembros de la OTAN, otros países europeos, asiáticos y otras latitudes, está por verse si convenció al electorado estadounidense de ‘aguantar’ el dolor que produciría en sus bolsillos las sanciones económicas en contra del malvado de Vladimir Putin. De hecho, durante el discurso, anunció que prohibirían cualquier aeronave rusa entrar al espacio aéreo estadounidense, agregándole a las sanciones a Vladimir Putin, bancos y oligarcas rusos presentados por Estados Unidos y un número importante de países de Occidente.

El apoyo a Ucrania, planteado por el presidente Biden, fue probablemente de los momentos donde se vio reflejado más consenso bipartidista desde hace muchos años. Cómo olvidar el último discurso de Donald Trump, donde la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi, rompió en pequeños pedazos la copia del discurso que le fue entregado por el presidente. Legisladores demócratas y republicanos aplaudieron juntos ante las propuestas de como Estados Unidos y el mundo buscarían detener las incursiones armadas de Vladimir Putin no con soldados, sino con sanciones y recursos. Pero también con la promesa de proteger los países de la OTAN, ante un posible ataque de Rusia en contra de los aliados. En los primeros diez minutos de su discurso, Biden pudo derrumbar y cambiar dramáticamente lo que había sido uno de los cimientos de política exterior de Donald Trump, que era debilitar a la OTAN y promover un acercamiento político y de seguridad con Vladimir Putin.

Y aunque los enemigos externos generalmente unifican a la población alrededor del comandante en jefe, el presidente de Estados Unidos, está por verse qué impacto tendrá a mediano y a largo plazos en las percepciones del estadunidense sobre la fortaleza de Joe Biden.

Pero el otro objetivo del discurso era llamar la atención y buscar unificar a los legisladores demócratas que siguen divididos entre los moderados y la izquierda más progresista. Un mensaje claro del presidente a su partido fue que a pesar de los “éxitos” en el manejo de la pandemia y en la economía (se crearon 6.5 millones de empleos en un año) hay mucho que hacer, incluyendo subir el salario mínimo y buscar que las empresas y los contribuyentes con más ingresos paguen más impuestos. Además, hizo un llamado a legislar sobre el control de armas y proteger el derecho de las mujeres a tener acceso a un al aborto legal, en este momento amenazado por decisiones por ministros conservadores de la Corte Suprema. Pero para que estos temas de la agenda progresista puedan ser abordados por la administración Biden, los legisladores demócratas necesitan un frente unificado. Y les queda poco tiempo, considerando los posibles resultados catastróficos de las elecciones en noviembre.

Fue un buen discurso, expresado con pasión y convencimiento. Pero está por verse si el electorado y los demócratas escucharon a Biden y fue suficiente para rescatar su presidencia.

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