Análisis sin Fronteras

Van por la yugular. Gladiadores de Morena al ruedo

AMLO el ‘emperador’ sabe que puede decidir quién sobrevivirá y quién morirá e el ruedo. Y si alguno de los ‘gladiadores’ no acata su decisión, él simplemente lo aniquilará con una encuesta amañada.

Luchan a muerte los gladiadores. Es un Coliseo Romano, bajo la supervisión y el beneplácito del emperador. Él observa, divertido, la batalla entre sus mejores candidatos gladiadores sabiendo perfectamente que él tiene control sobre quién sobrevivirá y quien morirá políticamente.

En cualquier momento, AMLO el ‘emperador’ sabe perfectamente que puede asegurar quién será victorioso (o victoriosa) porque si uno de los ‘gladiadores’ no acata su decisión de cómo deberá de ser la transición de poder, él simple y llanamente enviará al ruedo un oso, o un león, o una encuesta amañada, si es necesario filtraciones o hasta una investigación oportuna de las fortunas de los posibles candidatos, perdón, los gladiadores de Morena.

Me parece esta la mejor forma de describir cómo será el proceso de selección de la persona que eventualmente reemplazará a López Obrador.

Porque, al igual que en la antigua Roma, el emperador López Obrador no cree en los procesos democráticos que no favorecen su legado histórico y la permanencia de las reformas que él ha impulsado, sin consenso político, dentro y fuera de su partido.

Y hasta cierto punto se entiende la determinación de controlar la transición: la cuarta transformación se debe a 20 años de trabajo político de Andrés Manuel. Él es el corazón de Morena. Ningún político de la 4T tendría viabilidad si no fuera por las decisiones del emperador. Todos los candidatos de Morena que resultaron electos en 2018 y 2021 no se debió a que fueran los mejores, sino a la extraordinaria credibilidad que tiene el presidente de México. Y por la falta de credibilidad de los partidos y políticos de la oposición.

Pero si la historia algo nos enseña, es que aún los emperadores más poderosos no solo tenían que cuidarse de sus enemigos. Los que podrían poner en entredicho la supervivencia de cualquier sistema autoritario son los decepcionados del movimiento y los aliados más cercanos del líder.

Y, por ende, es comprensible porqué López Obrador recurrirá al dedazo para seleccionar al futuro presidente de México. En el mundo de AMLO no se contempla la posibilidad de perder en 2024.

Pero no es claro que los y las interesados acepten que todos serán parte de la coreografía en este show de lucha libre. Varios asumirán que la batalla tendrá una lógica política donde el candidato o candidata más competitivo será el vencedor y único sobreviviente con garantía de ser el o la fiel representante de López Obrador.

La lucha será cruel y sangrienta.

Y tristemente, no será la extraordinaria estrategia electoral o la calidad de los candidatos, o la fortaleza de la alianza entre los partidos de la oposición lo que definirá quién es el siguiente presidente.

La definición dependerá en gran parte de qué tan sangriento y violento será el proceso interno de Morena y la resultante división en ese partido.

Porque es claro que los derrotados preferirán que un candidato no Morenista asume el poder. No será la primera vez que la tradición sea el modus operandi de la clase política mexicana. Pero a diferencia de Andrés Manuel, que tuvo un extraordinario instinto para identificar priistas y panistas descontentos para que lo acompañaran, y así destruir a sus adversarios por adentro, el futuro de la alianza será promover división en Morena y así debilitar la candidatura del partido oficial.

Pero esto no será suficiente para derrotar al candidato de Morena. El o la candidata de la Alianza tendrá independiente de los partidos. Ni el PAN, PRI o PRD han podido cambiar la opinión que se tiene de estos actores, y cualquier candidato vinculado a estas instituciones políticas tendrán un reto imposible ante la opinión pública. Adicionalmente, hay que decirlo, no hay ningún candidato en este momento con la capacidad de unir a los intereses y egos de los partidos. Parecer que no es suficiente el derrocar a Morena para asegurar unidad que garantice la presidencia. Y dos años es poco tiempo para construir un candidato viable para el 2024. Tendrá la Alianza que encontrar candidatos carismáticos y sin cola que le pisen.

El presidente López Obrador no permitirá que su candidato o candidata pierda en 2024. Y, ante la eventualidad de que su candidato no tenga viabilidad, probablemente por la situación de violencia en el país, él podría tomar la decisión de asumir la opción nuclear: continuar en el poder dos años más para pacificar el país. Y para esto requerirá el apoyo y respaldo de las Fuerzas Armadas. Este tema lo abordaremos en la siguiente entrega.

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