Desde San Lázaro

La farsa del Parlamento abierto

A los legisladores de la oposición los volvieron a chamaquear al ofrecerles un Parlamento abierto para que expresen sus opiniones en torno a las iniciativas del presidente.

En lugar de simular la realización de un Parlamento abierto en la Cámara de Diputados sobre las 20 reformas del presidente, por qué no se hace uno en torno a los graves problemas que enfrentan los ciudadanos como la violencia y la inseguridad que deriva en el control de grandes extensiones del territorio nacional por parte del crimen organizado; la crisis hídrica o el desabasto de medicamentos, amén del colapso en el sistema educativo o de salud, además de la fragilidad de las finanzas públicas.

La convocatoria del Congreso a debatir los temas relevantes de cara a la nación, debe considerar también temas sobre la marginación y la pobreza, la inclusión social y la gobernabilidad y no la agenda legislativa con tintes electoreros.

Los datos duros señalan que estamos ante el sexenio más violento en homicidios y desapariciones y ante ello, el bloque oficialista en el Congreso es omiso ante esta realidad.

A los legisladores de la oposición, con excepción de Movimiento Ciudadano, que se negó a participar en la farsa, los volvieron a chamaquear al ofrecerles un foro abierto para que los interesados expresen sus opiniones en torno a las iniciativas del presidente y se consideren las más relevantes en las conclusiones y el propio contenido de las reformas constitucionales; cuando todos sabemos que no se les cambiará ni una coma y tan solo servirá para el propósito del oficialismo en sacarle raja política.

Con el señuelo que en el ejercicio del Parlamento abierto se incluirán también las propuestas hechas por PAN, PRI, MC y PRD, cayeron redonditos los legisladores de la coalición Fuerza y Corazón por México, ya que a la postre, es decir, al final del tongo, no se incorporará nada que venga de los opositores.

¿O usted cree, estimado lector, que van a aceptar Morena y sus rémoras, la lista a Papa Noel del PAN, sobre el regreso del sistema de salud con cobertura universal; o la reactivación del Fonden y la recuperación de las estancias infantiles?

El PRI propone pensiones para los empleados de los municipios; pensión del adulto mayor a partir de los 60 años; la celebración de un gran debate nacional sobre crimen organizado, narcotráfico, huachicol y violencia criminal.

Por su parte, el PRD también tiene su lista alegre, pero pecan de ingenuos, ya que proponen reformas para poner límites a la corrupción de los gobernantes; transparentar la entrega de programas sociales; seguridad; blindar las elecciones del crimen organizado, y la democratización de información en los medios públicos.

Ignacio Mier, pastor del oficialismo en la Cámara baja, prometió que se van a incorporar todas las iniciativas de todos los grupos parlamentarios de cara a la nación y no se trata de un simulacro de encerrarse en un cubículo para escoger lo que más conviene electoralmente, sino para llevar a cabo el Parlamento, que es un espacio para parlar —para hablar— no para esconderse. La mentira y el cinismo a flor de piel.

¿Qué era preferible, jugar con la simulación o de plano negarse a participar en el foro abierto? En mi opinión, es mejor que la propia oposición conformada por PAN, PRI, MC y PRD hiciera su propio Parlamento abierto para abordar los temas urgentes que afectan a la población —ya no digamos resolver los graves problemas por los que transita México— y buscar soluciones para atenuar esos daños.

En la víspera del inicio de las campañas políticas en donde cerca de 100 mil candidatos de todos los partidos políticos e independientes buscarán ganar los espacios por los que están compitiendo, se le ocurrió al presidente López Obrador meter con calzador su paquete de reformas constitucionales, que no serán aprobadas en el Congreso, porque Morena y aliados carecen de mayoría calificada, pero que sí le dará margen para golpear a los opositores y sus candidatos presidenciales y llevar agua a su molino.

Tiene razón el decaído Movimiento Ciudadano al rehusarse a participar en el Parlamento abierto, porque se trata de una farsa y mejor abocarse a seguir señalando el fracaso del gobierno de AMLO en los temas más significativos para los mexicanos.

Entre las demandas más sentidas de la población, figuran el tema de la inseguridad, la violencia y el control de varias entidades —como Guerrero— por parte del crimen organizado; sin embargo, en el Congreso se dedican a contemplar los fuegos pirotécnicos que lanzan desde Palacio Nacional.

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