Desde San Lázaro

Xóchitl y Creel por la Presidencia

Xóchitl Gálvez y Santiago Creel conforman una dupla muy competitiva, una como candidata y otro como coordinador de campaña, para buscar la alternancia en el poder.

Los dos aspirantes más fuertes para la candidatura presidencial del Frente Amplio por México, conformado hasta el momento por el PAN, PRI y PRD, Xóchitl Gálvez y Santiago Creel, conforman una dupla muy competitiva, una como candidata y otro como coordinador de campaña, para buscar la alternancia en el poder con el triunfo de la oposición en los comicios del próximo año.

En momentos en que el desprendimiento de los egos y la altura de miras de los suspirantes a la máxima magistratura política, es una necesidad imperiosa para, primero dejar pasar al más fuerte y segundo, alcanzar la victoria electoral para conformar un gobierno de coalición integrado por los mejores perfiles políticos y profesionales, sin importar su origen partidista.

El presidente de la Cámara de Diputados transita por una etapa de su vida plena de logros familiares y políticos, considerado como el prototipo del panismo ortodoxo y de cepa, y por ello es uno de los activos más relevantes de Acción Nacional y con los merecimientos para buscar la candidatura presidencial, sin embargo, no sería el más competitivo para sacar a Morena del poder y menos enfrentarse a la lengua viperina del principal huésped de Palacio Nacional y a todos los recursos institucionales con los que cuenta para apabullarlo.

Santiago Creel no es el candidato que pueda interrumpir el deseo de imponer el obradorato y no por falta de capacidad o de méritos profesionales y políticos, sino porque no genera esa empatía con el grueso de los electores que, por desgracia, se mantienen apáticos y desdeñan el llamado a las urnas, por varias razones, entre ellas, porque no conectan con los políticos tradicionales.

Se requiere una candidatura disruptiva, identificada con el pueblo, de origen humilde, que hable su mismo idioma y que se apropie de la bandera de la lucha contra la corrupción y la defensa de los pobres.

En este sentido, Xóchitl es la mejor opción que tiene el Frente Amplio por México para nivelar la competencia electoral y no solo eso, sino buscar la Presidencia de la República con muchas posibilidades de éxito.

Desde hace varios días se maneja la posibilidad en el cuartel de Santiago Creel, de dejar pasar a Gálvez como candidata, para él coordinar la campaña y diseñar la conformación del gabinete de coalición con el plan de gobierno que ya elabora José Ángel Gurría.

Este gobierno de coalición obviamente no solo buscaría llamar a los mejores hombres y mujeres provenientes de distintos orígenes políticos y por supuesto a perfiles de la misma sociedad civil, es decir, apartidistas, sino que pugnaría también por ganar la mayoría en el Congreso con este mismo criterio incluyente.

No es una decisión fácil, la de declinar a sus aspiraciones, pero si se antepone la altura de miras en aras de reconstruir el desastre que ha hecho este gobierno y, sobre todo, impedir que lo siga haciendo, pues se facilita la decisión, máxime si el secretario de Gobernación en tiempos de Vicente Fox, está convencido de la imperiosa necesidad de frenar el régimen autoritario que se ha construido por López Obrador.

La dupla conformada por la candidata presidencial y su jefe de campaña, Santiago Creel, es una opción ganadora y que el sólo hecho de mencionar la posibilidad de que se concrete ya hace temblar al líder moral de Morena.

La inusitada beligerancia mostrada por el presidente desde el púlpito de las mañaneras contra Xóchitl habla de que está y “lo que le sigue, de preocupado” y que lo tiene al borde del paroxismo y no es para menos, ya que de colocarse a un paso de concretar su sueño guajiro de imponer como su sucesora a Claudia Sheinbaum, se le derrumbó su castillo de naipes con la irrupción de la “tamalera”, como la llama despectivamente AMLO.

El cúmulo de auditorías contra las empresas de la exdelegada de Miguel Hidalgo es solo una grosera evidencia de que se utilizarán todos los recursos que tiene el presidente a la mano y que son muchos para descarrilarla, ello sin importar que se haga incluso en franca violación al orden constitucional.

Santiago Creel desde su posición de segundo de a bordo tendría múltiples responsabilidades desde ahora, además de diseñar la hoja de ruta para coordinar la campaña, como conformar un grupo de abogados que se aboquen a defenderlos en los tribunales, al tiempo de implementar la contramañanera para evidenciar las mentiras y las violaciones sistemáticas a diversos ordenamientos legales que hace AMLO desde sus conferencias matutinas.

Esperemos que el canto de las sirenas no haga perder el piso a Creel y actúe con responsabilidad por los tiempos azarosos que vive México.

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