Desde San Lázaro

Dos Bocas nacerá muerta

Se construye una refinería para buscar la soberanía energética, en lugar de apostarle a las energías renovables o limpias como se está haciendo en el resto del mundo

Cuando la refinería Dos Bocas (Olmeca) entre en total operación, la demanda de gasolinas en México y por supuesto en el orbe será muy por debajo de los consumos actuales, en virtud de que la irrupción de las energías renovables moverá al grueso de los automotores y a los procesos productivos.

Por lo tanto, el discurso presidencial en torno a la soberanía energética en gasolinas es otra mentira del presidente, ya que ésta no se alcanzará porque entren en operación más refinerías, sino porque habrá cada vez más autos eléctricos.

Aunque si Dos Bocas entrara en operación este año, no se terminará la importación de combustibles en el sexenio de AMLO, porque las seis refinerías de Pemex más Deer Park no dan para ello.

López Obrador quiso contrastar su gestión con la de sus antecesores en la administración de Pemex y al buscar ser diferente lo ha puesto al borde de la quiebra, ya que la producción diaria de petróleo sigue a la baja y los pasivos y pago de los intereses asfixian su viabilidad hacia el futuro.

Se le quiso dar oxígeno a Petróleos Mexicanos al absorber sus pasivos por parte del gobierno federal, para luego dar marcha atrás por el riesgo que representaba contaminar las finanzas públicas con el deterioro económico de la petrolera.

Se construye una refinería para buscar la soberanía energética, en lugar de apostarle a las energías renovables o limpias como se está haciendo en el resto del mundo, pero además se hace con un retraso inaceptable y un sobrecosto criminal que raya en el escándalo, ya que al momento lleva un costo de 18 mil millones de dólares.

Cuando se haya terminado Dos Bocas, la demanda de gasolina será menor a la de ahora, por lo que quedará en evidencia que AMLO construyó un elefante blanco que nunca tendrá el retorno de inversión que se esperaba de ese monumento a la terquedad, ineficiencia, improvisación y corrupción.

Desde que el tabasqueño asumió la Presidencia ya tenía firmemente arraigada la idea de hacer la refinería, cancelar el aeropuerto de Texcoco para dar paso a un aeropuerto militar y devastar la selva del sureste para el Tren Maya, todo ello, sin los estudios técnicos, ambientales y financieros, por ello el resultado no sorprende a nadie; son improductivas y obsoletas, aun antes de inaugurarse, y convertidas en barriles sin fondo y con el sospechosismo de haber sido saqueadas por el apetito voraz de la corrupción de sus administradores y constructores.

En un reporte de Pemex presentado en la mañanera del pasado miércoles relativo a la producción de gasolinas se asevera que la refinería de Dos Bocas estará refinando 128 mil barriles de combustibles diarios en este año, sin embargo, esto es mentira porque no hay posibilidades de que se termine la obra completamente en 2024, ya que de acuerdo con los expertos, se van a empezar a hacer pruebas de carga y las de prearranque hasta 2025 o 2026.

En estos momentos se hacen pruebas operativas para decidir técnicamente cuál es el grado de refinación en cuestión de presión y temperatura y con ello evaluar que los equipos estén funcionando correctamente, pero eso de que ya podrán refinar algo en este año para comercializar es imposible, es decir, no se puede refinar nada.

Entonces si la joya de la corona no funciona y las seis refinerías nacionales están en 54 por ciento de producción y desde 2018 solo han aumentado su producción en un 6 por ciento y en lo que resta del sexenio apenas podrán aumentar 2 o 3 puntos porcentuales, por lo que solo es un sueño guajiro o tabasqueño eso de que ya no se importarán combustibles con AMLO.

La realidad es que no habrá soberanía energética cuando el presidente López Obrador lo decida, sino cuando la demanda del mercado interno se reduzca por el incremento de los vehículos eléctricos y ello se acelerará el próximo año.

Entonces con claridad se apreciará que fue un soberano fracaso apostarle a construir una refinería muy cara, en momentos en que los combustibles fósiles no solo dejarán de interesar a los mercados mundiales, sino que serán sancionados empresas y gobiernos que contaminen por el uso de estas energías.

Por el bien del país, esperemos que las seis refinerías de Pemex: Salamanca, Cadereyta, Salina Cruz, Tula, Madero y Minatitlán no fallen por falta de mantenimiento mayor, ante la escasez de recursos presupuestarios por una supuesta austeridad republicana, que no es otra cosa que desviar recursos públicos hacia las tres obras insignia de AMLO y los programas de política social con tintes electorales.

La necesidad de dinero fresco obliga a AMLO a pretender sacarlo de hasta debajo de las piedras, por ello, busca aparte de endeudar al país más allá de los niveles que hicieron Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto juntos, subir impuestos y ahorcar más a los contribuyentes cautivos.

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